12 de octubre 2005 - 00:00

Epidemias amenazan ahora a Pakistán

Cachemiríes paquistaníes desplazados por el sismo del sábado se desesperan ante la llegada de alimentos. Las condiciones alimentarias y sanitarias en la zona son pésimas.
Cachemiríes paquistaníes desplazados por el sismo del sábado se desesperan ante la llegada de alimentos. Las condiciones alimentarias y sanitarias en la zona son pésimas.
Muzaffarabad, Pakistán (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Las lluvias que comenzaron a caer ayer con intensidad en la Cachemira paquistaní dificultaron aun más el trabajo de los equipos de rescate, que afrontan ahora una tarea titánica de la que el mayor riesgo es la propagación de epidemias.

La situación es extremadamente grave en la región de Muzaffarabad, donde está todavía sepultada la mayoría de las víctimas mortales del fuerte terremoto de 7,6 puntos en la escala de Ritcher, que sacudió el norte de Pakistán el sábado pasado.

Según los últimos datos oficiales, el sismo provocó hasta ahora 23.000 muertos en Pakistán, mientras que otros cálculos no oficiales indicaron que la cifra se podría acercar a los 50.000.

En la capital de la Cachemira paquistaní, donde ayer por la mañana cayó granizo con intensidad, el traslado de los heridos y el reparto de agua, mantas y alimentos, así como el levantamiento de campos de refugiados, eran las únicas prioridades.

Apenas había tiempo y material suficiente para comenzar a desenterrar a las miles de víctimas mortales, aunque algunas personas desesperadas todavía intentaban escarbar con las manos entre los cascotes en busca de sus seres queridos.

Aunque a cuentagotas, la ayuda arriba en helicóptero o a través de la ruta, aún llena de obstáculos y peligrosa por el riesgo constante de desprendimientos.

Cuando al caer la tarde la tormenta amainó,
el hedor de los cientos de miles de cadáveres se apoderó de una ciudad que parece más de muertos que de vivos.

Ahora la principal preocupación de los desbordados equipos de socorro son
esos cuerpos atrapados desde hace más de cuatro días que comenzaron a descomponerse, hecho que, unido a la escasez de medicinas y víveres, amenaza con propagar epidemias.

Según datos proporcionados por el gobierno, existen más de 1.250.000 personas sin hogar en las áreas afectadas, algunas todavía inaccesibles por lo escarpado de un terreno que es antesala de la gigantesca cordillera del Karakorum.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que si no se soluciona el saneamiento del agua, «seremos testigos de serios problemas de salud».
«La salud es una de las principales preocupaciones en este momento, con tanta gente muerta y herida. Se están enviando muchos equipos médicos pero se necesitan más», dijo su responsable en Pakistán, Khalif Bile.

Por su parte, el ministro paquistaní de Sanidad,
Muhammad Nair Khan, detalló que enfermedades como el cólera, el tétanos o la diarrea podrían extenderse en las zonas devastadas.

Algunos de esos cadáveres, que amenazan con contaminar el agua, comenzaban ya a apilarse a la intemperie en lugares tan peregrinos como el salón de bodas del desplomado hotel Nellam, uno de los más famosos de la ciudad, convertido en improvisada e insalubre morgue.

Lejos del epicentro de lo que fue denominado «tsunami seco», otro sismo de 5 grados en la escala de Ritcher se registró en las ciudades de Khuzdar y Sorab, de la provincia de Baluchistan, a las 20.12 (hora local), dijo el portavoz del Instituto Sismológico,
Salim Akhtar. Se desconocen informes sobre víctimas o daños.

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