26 de junio 2018 - 00:00

Erdogan se lanza ya a estabilizar la lira

Estambul - La nueva temporada de Recep Tayyip Erdogan como "superpresidente" de Turquía acaba de comenzar tras el triunfo electoral del domingo con el 52,6% de los votos, con un principal desafío: retomar el control de la economía.

Muharren Ince, el principal contendiente de las elecciones, admitió públicamente el triunfo del oficialismo, que fue además ratificado por la Comisión Electoral del país.

Tras la euforia inicial, sin embargo, el resultado electoral, calurosamente celebrado por el entorno económico del presidente, parece haber dado paso a una nueva confrontación con los inversores, que dudan de sus próximos pasos.

En el caso de que Erdogan cumpliera su promesa de controlar el Banco Central, podría haber pronto nuevas convulsiones, como las que se vienen sufriendo con el desplome histórico del valor de la lira, la moneda local.

Con los nuevos poderes ejecutivos, Erdogan podrá forzar la política exterior, buscando un nuevo giro de la intervención en Siria para acelerar el regreso de los refugiados: hasta ahora se repatrió a 200 mil, pero en Turquía todavía permanecen 3,5 millones.

No resultó casual que entre los primeros en felicitar ayer a la mañana a Erdogan figuraron el presidente ruso, Vladímir Putin, y el de Irán, Hasán Rohaní, artífices con su par turco de los Acuerdos de Astaná. Prudentes, en cambio, fueron las primeras reacciones europeas.

"La Comisión Europea augura que, bajo la presidencia de Erdogan, Turquía permanezca comprometida con la Unión Europea en los principales temas comunes, como migraciones, seguridad y estabilidad regional y lucha contra el terrorismo", dijo un comunicado.

Más explícita fue la canciller alemana, Angela Merkel, que felicitó al mandatario reelecto: "Estoy feliz de continuar favoreciendo y profundizando con usted el trabajo en común de nuestros países", le dijo.

"Las convulsiones en Medio Oriente, los movimientos de huida resultantes involucran a ambos países masivamente. En este caso, Turquía ha demostrado una gran responsabilidad", agregó Merkel.

"Queremos ser socios de una Turquía plural y estable, en la cual la participación democrática y la tutela del estado de derecho se vean reforzadas", concluyó la canciller.

Si bien las polémicas sobre fraude parecen haberse aplacado, todavía existen fuertes críticas por una campaña electoral hegemónica, de sentido único en favor del oficialismo, propiciada por el estado de emergencia vigente y la pequeña cantidad de medios opositores o independientes que sobreviven.

"Las restricciones a las libertades fundamentales a las que asistimos tuvieron un impacto en estas elecciones. Esperamos que Turquía las elimine lo más pronto posible", dijo Ignacio Sánchez Amor, de la misión de observación electoral de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Los turcos, agregó la embajadora Audrey Glover, jefa de la delegación de la OSCE, no tuvieron la posibilidad de "realizar una elección consciente" debido a una cobertura mediática desbalanceada.

Tampoco faltaron las polémicas internas. "Turquía cortó sus lazos con la democracia. Cortó sus lazos con el sistema parlamentario. Está yendo hacia un régimen de un solo hombre", dijo el derrotado Ince, tras reconocer el triunfo de Erdogan.

Por último, desde su celda de máxima seguridad, donde está detenido desde hace un año y medio, el candidato kurdo Selahattin Demirtas denunció: "Fui obligado a hacer campaña en condiciones de detención y fue la mayor de las injusticias. Mientras los otros candidatos pudieron hacer cien actos, yo pude enviar cien tuits", se quejó.

Agencia ANSA

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