Brasilia (ANSA) - La imagen positiva del presidente brasileño Lula Da Silva no fue afectada por el escándalo de corrupción que salpica a su gobierno y se mantiene en 60%, dijo una encuesta divulgada ayer. Sin embargo, en una fuerte señal de advertencia al gobierno, la mayoría de la ciudadanía pide una investigación profunda del caso y 67% reclama la renuncia del poderoso ministro jefe de la Casa Civil, José Dirceu.
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Paralelamente, el gobierno logró desarticular en el Senado un intento opositor para crear una comisión investigadora sobre el juego ilegal.
De acuerdo con el trabajo del instituto Datafolha, el Waldogate no afectó la imagen de Lula pero sí la de su gobierno, que cayó de 42% en diciembre a 38%, la cifra más baja desde que comenzó esta gestión hace 14 meses.
Tras el escándalo por el pedido de coimas a un barón del juego ilegal, 42% de los brasileños sostiene que el gobierno es regular y 17% que es malo. En tanto, 67% sostuvo que Dirceu debe alejarse del gobierno y 51% consideró que sabía de las irregularidades cometidas por su principal colaborador, Waldo Diniz.
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