Jueza Servini interrogó a exministro franquista por crímenes de lesa humanidad en España

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En un paso histórico en la búsqueda de verdad, memoria y justicia por el genocidio cometido durante la dictadura franquista y la transición española. El acusado se declaró inocente.

El exministro español Rodolfo Martín Villa declaró por videoconferencia ante la jueza federal María Romilda Servini, acusado de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura franquista y la transición española.

Tal como anticipó Ámbito, la declaración produjo un hecho histórico para la Justicia, y supone un gran avance de la querella abierta en la Argentina después de varios años de trabas por la falta de cooperación del gobierno de España para aclarar los delitos imprescriptibles cometidos durante el sistema represivo de la dictadura de Francisco Franco.

La indagatoria a Martín Villa, de 85 años, comenzó poco después de las 16 hora española (11 argentina) desde el consulado general de Argentina en Madrid, a cuyas puertas se concentraron familiares de las víctimas para repudiar el genocidio español.

El exministro Villa es uno de los 15 acusados de los 20 que habían sido imputados por Servini en octubre de 2014, cuando al mismo tiempo dictó órdenes internacionales de detención. Puntualmente, está acusado por “delitos de homicidio agravado” en un contexto de crímenes de lesa humanidad por sucesos ocurridos en un contexto represivo donde murieron 13 personas.

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El exministro de Interior español Rodolfo Martín Villa fue una figura destacada de los años de la transición de la dictadura a la democracia. En varias ocasiones expresó que quería comparecer para defender su

El exministro de Interior español Rodolfo Martín Villa fue una figura destacada de los años de la transición de la dictadura a la democracia. En varias ocasiones expresó que quería comparecer para defender su "inocencia". La jueza María Servini lo indagó por 13 crímenes de lesa humanidad.

Villa es una de las figuras políticas claves para entender el desarrollo de la denominada “transición política” en el Estado español hacia la democracia, pero también del modelo de impunidad imperante actualmente en España, que no juzgó a ninguno de sus represores.

El acusado fue un joven líder falangista, sindicalista, y terminó ocupando altos cargos del régimen franquista -fue Gobernador civil y jefe provincial del 'Movimiento'-, hasta que en los primeros años de democracia se convirtió en Ministro de Relaciones Sindicales, de Gobernación y de Interior. Posteriormente fue diputado y senador, y estuvo vinculado a diferentes empresas públicas y privadas.

"Rodolfo Martín Villa fue el paradigma de aquéllos líderes políticos que provenientes de una dictadura sanguinaria y cruel como la dictadura franquista pasaron a considerarse "padres de la actual democracia", remarcan los participantes de la querella.

Durante la transición Martín Villa dirigió el aparato represivo del Estado, en el que no hubo ninguna depuración, y luego continuó su actividad política sin ningún problema, primero como miembro del Gobierno de Adolfo Suárez, y después en las filas de la UCD y el Partido Popular (PP).

Como se llegó a la indagatoria del represor Villa

La jueza Servini, que en 2010 abrió una investigación para juzgar los crímenes del franquismo, interrogó al alto cargo de la dictadura por 12 asesinatos cometidos en "ataques sistemáticos" para eliminar opositores. Concretamente, la "matanza de Vitoria" (País Vasco) de 1976, en la que murieron cinco obreros y un centenar resultaron heridos, alguno de ellos de bala.

Pero también lo interrogó por homicidios cometidos entre 1976 en Madrid y el País Vasco cuando era Ministro de Gobernación e Interior, y por asesinatos cometidos las fuerzas de seguridad del régimen en las fiestas de Sanfermín de 1978.

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A finales de 2014, la juez María Servini ordenó el arresto y reclamó la extradición del exministro junto con una veintena de acusados, pero el Ejecutivo español, entonces en manos del conservador Mariano Rajoy, se negó a cumplir con la orden.

A finales de 2014, la juez María Servini ordenó el arresto y reclamó la extradición del exministro junto con una veintena de acusados, pero el Ejecutivo español, entonces en manos del conservador Mariano Rajoy, se negó a cumplir con la orden.

A pesar de ello, Martín Villa aseguró que no se iba a "esconder" y que quería declarar para defender su "inocencia", al punto que llegó a anunciar en 2019 que viajaría a Buenos Aires para comparecer ante la jueza luego de que ésta retiró la orden de detención en su contra.

Pasaron seis años de intentos frustrados por la falta de cooperación española -la Fiscalía llegó a emitir en 2016 una orden para que se atendiera el pedido de cooperar en la investigación de los crímenes del franquismo, por considerar que estaban amnistiados-, hasta que la llegada al poder de un Gobierno progresista en España abrió la puerta a que Servini finalmente tome declaración a Martín Villa.

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Los familiares de las víctimas que están personados en la llamada "querella argentina" se muestran indignadas ante las muestras de apoyo de los líderes políticos y sindicales.

Antes de ser interrogado, el pasado 25 de agosto, el exministro español remitió a la jueza argentina cartas de apoyo con testimonios de cuatro expresidentes españoles: los socialistas Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y los conservadores José María Aznar y Mariano Rajoy, así como de exlíderes sindicalistas.

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El renunciante ex mandatario español del partido conservador PP, Mariano Rajoy, se negó a cumplir con la orden de detención contra el ex funcionario franquista por delitos de lesa humanidad.

El renunciante ex mandatario español del partido conservador PP, Mariano Rajoy, se negó a cumplir con la orden de detención contra el ex funcionario franquista por delitos de lesa humanidad.

Las cartas, que alaban la labor política desarrollada por Martín Villa durante la transición española fueron, según la opinión de los querellantes, un "intento burdo y grotesco" por "ejercitar una presión política sobre la jueza Servini, quien después de varios años tendrá la posibilidad de interrogar por primera vez a uno de sus acusados".

En su escrito enviado a Servini, la defensa de Martín Villa anticipó el argumento de su estrategia: que la denuncia es "incompatible" con la transición. "Es una de las mejores etapas de nuestra historia reciente, fue imposible que hubiese un genocidio. Supuso, esencialmente, la reconciliación entre los españoles", argumenta el acusado.

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