8 de marzo 2006 - 00:00

Españoles creen que los invaden

Madrid (AFP, ANSA) -Los españoles perciben el reciente boom de la inmigración en su país como una «sensación de invasión pacífica», aunque confían en la integración de los inmigrantes, según un estudio presentado por la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí.

El estudio, titulado « Inmigrantes en el barrio» y que es un compendio de varias investigaciones llevadas a cabo entre 2000 y 2004 con españoles e inmigrantes, constata que los españoles tienen la sensación de estar viviendo un «proceso muy rápido e intenso» ante la llegada de extranjeros.

Tienen la sensación de que asisten a «una invasión de sus territorios» y que deben convivir con hábitos diferentes, al tiempo que sienten una competencia por los espacios y servicios públicos, según la socióloga Carmen González Enríquez, una de las autoras del informe junto a Berta Alvarez-Miranda.

Así, los españoles creen que la administración da prioridad a los inmigrantes a la hora de percibir determinadas prestaciones debido a su menor nivel de renta, mientras los comerciantes también recelan la competencia de pequeños comercios gestionados por extranjeros.

Los ibéricos también piden respeto a sus horas de descanso, se quejan de vecinos extranjeros que ponen la música alta o les piden que cumplan las normas de las comunidades de vecinos y en ocasiones no saben «cuáles son los límites de la tolerancia»,
según Alvarez-Miranda.

Ante esto, Rumí insistió en que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero «no va a privilegiar a ninguna colectividad y no habrá vías especiales» de acceso a la vivienda para inmigrantes porque el objetivo es « impedir la discriminación».

• Recelos

Por su parte, los inmigrantes perciben los recelos de la población local y se sienten orgullosos de sus peculiaridades culturales distintivas, aunque creen que pueden flexibilizar sus costumbres para adaptarse a su nuevo lugar de vida. González señaló que España todavía está a tiempo de evitar los problemas derivados de la creación de guetos como ocurrió en algunas grandes ciudades europeas.

Sin embargo, advirtió que la experiencia española como país de emigrantes en los años 60 y 70 no es aplicable al actual fenómeno, porque la de entonces era una emigración organizada por el Estado y las grandes empresas, mientras que ahora se trata de una inmigración dispersa y destinada a pequeñas empresas.

Tanto españoles como inmigrantes confían, no obstante, en que habrá una integración principalmente gracias a las generaciones más jóvenes.

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