29 de octubre 2002 - 00:00

Estudian ceder presidencia en Diputados para poder gobernar

Brasilia - El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, deberá usar toda su experiencia política para lidiar con un Congreso dividido y en el que su partido es la primera minoría, y emprender así los ambiciosos cambios estructurales que propone para el mayor país de Latinoamérica.

Lula, que fue elegido ayer con más de 61% de los votos, ha hecho una serie de promesas que necesitarán de un sólido apoyo parlamentario para convertirse en realidad.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) prometió, entre otras cosas, gobernar con responsabilidad fiscal, respetar los pagos de la deuda exterior e interior, promover el crecimiento económico y una mayor integración dentro del Mercado Común del Sur (Mercosur) y con la Unión Europea.

Sin embargo, pese a que el PT cuenta con la mayor bancada en la Cámara de Diputados, ello no es suficiente para asegurar que los proyectos del futuro gobierno sean aprobados con facilidad, pues una oposición unida contaría con la mayoría.

Si las cosas no serán fáciles para Lula en Diputados menos aún lo serán en el Senado, donde el PT es la tercera minoría.

Por esa razón, los analistas políticos consideran que Lula tendrá que sacar el mayor provecho de su experiencia política y de la capacidad para negociar que hasta sus adversarios le reconocen.

«El PT se verá obligado a hacer una serie de composiciones en nombre de la gobernabilidad», dijo el sociólogo y analista político
Benicio Schmidt, profesor de la Universidad de Brasilia. El sociólogo consideró que el Partido de los Trabajadores deberá empeñarse por intentar construir un grupo parlamentario de centro izquierda, con el auxilio hasta de fuerzas derechistas, y agregar refuerzos a los 220 diputados y 28 senadores que suma con partidos simpatizantes.

•Moneda de trueque

En el Senado hay 81 legisladores y 513 en la Cámara de Diputados. El PT tiene 14 senadores y 91 diputados.

Por contar con la primera minoría, el PT podría llegar a asumir la presidencia de la Cámara de Diputados, pero según Schmidt, ese cargo puede convertirse en una especie de moneda de trueque para la bancada del partido de Lula. «Podrían (los parlamentarios del PT) evitar el desgaste (de una disputa) y ceder la presidencia de Diputados, para después pedir contrapartidas», dijo el sociólogo.

El líder del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB, en el gobierno hasta enero) en la Cámara de Diputados,
Jutahy Magalhaes, dijo que esa fuerza política quiere mantener la presidencia de la Cámara baja.

Fuentes del PT confirmaron que el partido está dispuesto a hacer «esa y otras concesiones» para aminorar lo máximo posible la oposición parlamentaria al nuevo gobierno.

Según las fuentes, la estrategia del PT apuntará a atraerse a los diputados de la segunda y tercera fuerza parlamentaria -el centrista Partido del Movimiento Demócrata Brasileño (PMDB) y el derechista Partido del Frente Liberal (PFL)- así como a las bancadas de otros partidos menores. La idea es juntar entre todos una fuerza de alrededor de 60% de los 513 diputados, semejante a la que tuvo el actual presidente brasileño,
Fernando Henrique Cardoso, durante sus ocho años de gestión, dijo un miembro del PT.

En el Senado, la negociación sería más complicada, pero «puede resultar en una fuerza suficiente como para amansar la saña de los partidos adversarios», dijo.

El parlamentario también indicó que, en el peor de los casos, el PT podrá apelar al mayor pragmatismo y utilizar los cargos que podrá ofrecer en los distintos escalones del Ejecutivo para tratar de ganar apoyos en la Cámara de Diputados y en el Senado.

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