Madrid (AFP) - La organización separatista armada vasca ETA envió una nueva remesa de cartas a empresarios vascos exigiéndoles el pago del llamado "impuesto revolucionario" para financiar sus actividades, según publicó ayer el diario vasco El Correo.
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Según el rotativo, el tono de estas cartas en las que ETA exige al parecer cantidades que oscilan entre los 60.000 y los 70.000 euros, es sin embargo "menos agresivo" que el que empleaban antes del alto el fuego del 22 de marzo, y sólo habla de una "aportación voluntaria".
Esta nueva campaña de extorsión no es "ninguna sorpresa" para los expertos de la lucha antiterrorista citados por el diario vasco, que estiman que las cuentas de ETA están en números rojos desde hace más de un año.
La Confederación Patronal Vasca (Confebask) confirmó ayer la existencia de nuevos envíos de ETA, aunque no las consideró como "una campaña masiva" de extorsión a los empresarios vascos.
Por su parte, la Confederación de Empresarios de Navarra, afirmó a la agencia de noticias Europa Press que ignoraba la existencia de las nuevas cartas.
Según el Correo, ETA nunca cesó realmente de exigir fondos a los empresarios vascos, incluso después del anuncio de su tregua y durante el periodo de diálogo iniciado con el gobierno español, que fue brutalmente interrumpido por el atentado del 30 de diciembre en el aeropuerto Madrid-Barajas (dos muertos).
"El impuesto revolucionario" tiene la finalidad de recaudar fuertes sumas de dinero en efectivo entre los empresarios del País Vasco y de Navarra para financiar la lucha armada, la subsistencia de decenas de militantes clandestinos, la compra de armas, el alquiler de viviendas, etc.