París (AFP, DPA) - La mayoría absoluta obtenida el domingo en Turquía por el partido islamista moderado Justicia y Desarrollo (AK) fue tomada con suma cautela por los líderes europeos, aunque Recep Tayyip Erdogan, jefe de la formación triunfante, anunció que llevará a su país de la mano a la Unión Europea.
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La postura cauta de los países europeos podría ser resumida en las palabras del primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, quien anunció que evaluarán al gobierno turco según «las realidades» de su gestión. «Quedan muchos esfuerzos por hacer», anunció Raffarin en relación con el ingreso turco a la UE. Turquía padece una aguda crisis económica, con una caída de siete puntos del PBI en 2001, y en los últimos meses trató modernizar su legislación de acuerdo con los cánones continentales.
Al destacar el «enorme desafío» que representa para la UE la victoria del AK, el periódico francés «Le Monde» afirmó que el partido islamista tiene «la responsabilidad de mostrar la compatibilidad entre Islam y democracia». El diario vespertino destacó también «que la mayoría de los partidos tradicionales fue barrida» de la escena política turca.
El saliente Partido Demo-crático de Izquierda del primer ministro Bulent Ecevit, que comandó el errático proceso en el que terminó aliado al extremismo de derecha Acción Nacionalista, sacó 1,2 por ciento de los votos y quedó afuera del Parlamento, al igual que sus aliados de gobierno y los partido de centroderecha tradicionales, Madre Patria y Justa Vía, El AK (34,4%) ocupará 363 de los 550 escaños y el Partido Republicano del Pueblo (PRP), del socialdemócrata Deniz Baikal, ocupará los restantes.
En Alemania, donde viven 2,5 millones de turcos, la jefa de la oposición democristiana, Anita Merkel, expresó que «para nosotros, la adhesión de Turquía a la UE no está en el orden del día».
«Felicitamos al Partido de la Justicia y el Desarrollo y felicitamos al pueblo turco por demostrar con su conducta durante las elecciones la vitalidad de la democracia» en su país, dijo por su parte el vocero del Departamento de Estado norteamericano, Richard Boucher.
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