Evo gobierna sin Congreso al dejar senadores las bancas
Es imposible saber cómo terminará la crisis política en Bolivia. Mientras persiste el temor a brotes violentos, lo único seguro es que la institucionalidad saldrá dañada. A un presidente que amenaza con imponer a la fuerza su reforma agraria y una Constitución a su medida, la oposición respondió retirándose del Senado, donde tiene mayoría, lo que de hecho paralizará al Congreso. Una escalada peligrosa que acerca más al extravagante presidente al antecedente de Hugo Chávez, otro mandatario que tiene un Congreso sin opositores.
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Indígenas quechuas y aimaras marchan por la ruta que une Cochabamba y La Paz a favor de
la «revolución agraria» de Evo Morales que reparte tierras de latifundios entre campesinos.
Seis gobernadores alineados a este dirigente rompieron relaciones con el gobierno y se negaron a aceptar la iniciativa. El anuncio de Podemos sobre el Senado generó malestar en el oficialismo. «No nos queda otra cosa; vamos a cerrar el Parlamento», advirtió Anselmo Martínez, dirigente de una columna de indígenas andinos que avanza desde hace tres semanas hacia La Paz para pedir que se apruebe la ley de tierras.
Asimismo, el senador oficialista Guido Guardia denunció que Podemos busca «desestabilizar al país». El congresista descalificó las acciones del empresariado agropecuario de su región, Santa Cruz, que el martes patrocinó una marcha de miles de personas en oposición a la política agraria de Morales.
También deploró la huelga de hambre que la opositora centroderechista Unidad Nacional realiza en seis ciudades del país contra la decisión del Movimiento al Socialismo (MAS) de imponer en la Asamblea Constituyente su mayoría para la aprobación de la nueva Carta Magna. «Tenemos que acostumbrarnos que durante los cuatro años y dos meses que faltan de gobierno de Evo Moralesellos van a estar todo el tiempo atacando de una manera u otra», advirtió.
Opuestos a la política oficial, el empresariado y organizaciones civiles de Santa Cruz demandaron igualmente respeto a las autonomías regionales, un clamor de cuatro departamentos para tener mayor independencia del gobierno central. Ese deseo de autonomía fue aprobado en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija en un referendo realizado en julio pasado.
«Nadie va a aceptar que a nosotros nos quiten la autonomía porque así lo hemos decidido, así que no vamos a tener que consensuar con nadie» la homologación del régimen respecto del poder central de La Paz, afirmó el titular del político empresarial Comité Pro Santa Cruz, Germán Antelo.
El cruce de declaraciones crispa la situación en momentos en que un millar de indígenas que respaldan la política agraria de Morales, llegó ayer a Cochabamba tras caminar 600 km en tres semanas.
Mientras tanto, sectores cívicos de dos de las principales ciudades del país, Santa Cruz y Cochabamba, se aprestan para realizar entre hoy y mañana manifestaciones y estudiar medidas contra el gobierno.




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