La Paz (EFE, Reuters) - El gobierno del presidente Evo Morales abrió ayer un nuevo frente de disputa con Estados Unidos, al advertir que no aceptará más ayuda financiera si Washington insiste en una orientación que calificó de «antidemocrática» y «desestabilizadora».
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La advertencia fue hecha por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, sólo dos días después de que Morales amenazara con «acciones radicales» contra embajadores y otros representantes extranjeros, a los que acusó de alentar una conspiración política de la derecha».
«Si la cooperación de Estados Unidos no se ajusta a la política del Estado boliviano, tiene las puertas abiertas para irse», dijo Quintana en una conferencia de prensa en la que denunció que 70% de la ayuda económica de ese país se destina a proyectos que no controla La Paz.
«No vamos a permitir un solo día más que esta forma de cooperación empañe nuestra democracia, conspire contra el derecho a la libertad de nuestro pueblo y además ofenda la dignidad nacional. No estamos dispuestos a ser patio trasero de ninguna potencia extranjera», añadió.
La semana pasada el gobierno había rechazado por «poco amistosa» una declaración del representante de Washington, Philip Goldberg, que habló de un aumento del narcotráfico en Bolivia. La ayuda de Washington a Bolivia, canalizada principalmente a través de la agencia gubernamental USAID, llegará este año a unos 121 millones de dólares, de los cuales al menos 81 millones serán la llamada « cooperación unilateral».
Esa parte del aporte «se realiza sin consulta con el gobierno y sin que el gobierno conozca los programas, los proyectos, los destinatarios finales», constituyendo, por el contrario, una « capacidad de injerencia», señaló Quintana.
El ministro dijo que USAID financia « organizaciones no gubernamentales o fundaciones que se supone son del signo ideológico del gobierno norteamericano» a las que acusó de «inflamar el clima antigubernamental». Las declaraciones del ministro se produjeron el mismo día que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) de Bolivia informó que en la región de Yungas, zona tradicional de cultivos de hoja de coca, se ha detectado un aumento significativo en la producción de cocaína. También se observa un crecimiento de las plantaciones de marihuana.
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