Ex inspector del caso Madeleine quiere reabrir investigación
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La niña desaparecida en 2007
El antiguo inspector portugués fue condenado el pasado 22 de mayo a un año y medio de cárcel, que no tendrá que cumplir salvo que cometa otro delito, por falsedades en una causa relacionada con la desaparición, en 2004, de una niña portuguesa.
La sentencia contra Amaral, que fue recurrida por sus abogados, le fue impuesta por el llamado "caso Joana", el nombre de la niña de ocho años desaparecida cuya madre confesó, bajo supuestas torturas de varios policías, haberla matado.
En ese juicio Amaral y otros policías fueron acusados de agresiones y torturas a la madre de Joana, Leonor Cipriano, cuyas lesiones, según el tribunal, sólo pudieron producirse en la sede de la Policía de Faro, en la costa del Algarve.
Leonor Cipriano y su hermano Joao fueron condenados a 16 años de cárcel por el Tribunal Supremo luso, por los delitos de homicidio y ocultación del cadáver de la niña pese a que la madre dijo haber sido obligada a confesar bajo tortura.
El caso de Leonor Cipriano fue reactivado el año pasado por abogados que, según representantes de Amaral, están relacionados con letrados y agencias de investigación al servicio de los McCann.
Según estos mismos, representantes de Cipriano ofrecieron a los compañeros de Amaral encausados retirar los cargos en su contra si testimoniaban contra el ex inspector.
Entretanto, el caso Madeleine continúa siendo un misterio dos años después de que desapareciera la niña del departamento alquilado por sus padres en Praia de la Luz, en el Algarve, donde dormía con otros dos hermanos más pequeños.
El caso generó una atención mediática sin precedentes y los McCann recaudaron varios millones de euros en donaciones para buscar a Madeleine.
Pero todo dio un vuelco cuando la pareja de médicos británicos fue declarada sospechosa formal de la desaparición de su hija por las huellas biológicas de la muerte de la niña que unos sabuesos británicos detectaron en varias de sus pertenencias.
Los McCann fueron exonerados de esas sospechas cuando la Justicia portuguesa cerró el sumario del caso el 21 de julio de 2008 y rechazó, por falta de pruebas, los argumentos de la Policía, que apuntaban a una muerte accidental de la menor y la ocultación de su cadáver por parte de los padres.




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