Explosión y derrumbe en edificio de Nueva York: al menos 30 heridos
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La explosión movilizó a un gran número de curiosos al lugar, que intentaban captar con sus móviles imágenes, aunque fuese a distancia, ya que la Policía impedía el paso mientras más de un centenar de bomberos se desplazaba de un lugar a otro y un humo negro se apoderó del cielo y el aire, obligando a algunos residentes y periodistas a usar mascarillas.
El paso fue impedido incluso a residentes de esta zona, de activa vida nocturna, que por unas horas no pudieron entrar ni salir de sus casas y algunos fueron evacuados y llevados a pernoctar a otro lugar.
El dominicano Carlos Sosa fue testigo de la explosión, que definió como "estruendosa".
"Sonó una explosión, algo grandísimo, nunca había escuchado un sonido así, creí que era una bomba. Comenzó una llama en el edificio del medio, el del restaurante japonés, y de repente todo se incendió bien feo y todo el frente del edificio se cayó", dijo a Efe Sosa.
Recordó además que frente al edificio había dos hombres "y la explosión voló a uno por el aire al otro lado de la calle".
"Todo se puso negro y había gente gritando, gente en el suelo, como si el mundo se estuviera acabando. El fuego se extendió a los edificios del lado y como a la media hora se cayó el del medio", agregó.
En sus declaraciones a los periodistas, De Blasio insistió en que la información aún es preliminar y dijo que la situación está evolucionando continuamente.
De Blasio estaba acompañado por el jefe de los bomberos de la ciudad, Daniel Nigro, quien aseguró que el incendio está controlado pero queda "una larga noche" hasta estabilizar la situación y terminar la investigación.
Nigro también especificó que dos de los heridos graves habían registrado quemaduras en las vías respiratorias.
El jefe del servicio de emergencias de Nueva York, Joseph Esposito, informó que se habilitó una escuela adyacente para ofrecer alojamiento a los residentes de las viviendas afectadas.
El percancese produjo varios días después de que siete niños de entre los 5 y los 15 años, miembros de una familia de judíos ortodoxos, perecieran por un incendio que se declaró en una vivienda del barrio de Brooklyn.




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