Firmaron Rusia y la OTAN un histórico pacto de asociación
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Al tiempo, sin embargo, los integrantes del Consejo de los 20 se mostraron conscientes de que el verdadero salto de calidad en sus relaciones se medirá con los hechos.
«El éxito o el fracaso de este Consejo no será determinado por mí sino por vosotros, los líderes», advirtió el secretario general de la OTAN, George Robertson.
Robertson opinó que los ciudadanos de Occidente y de Rusia tienen «altas expectativas» en la nueva fase de cooperación. Expectativas, continuó, de que «esta cumbre no sea sólo un evento protocolar, sino un auténtico cambio, que el Consejo OTAN-Rusia no se limite a hablar sino que adopte acciones decisivas».
El gran elemento que posibilitó este acuerdo fue el enemigo común del terrorismo y las nuevas amenazas que se ciernen sobre el mundo tras los ataques del 11 de setiembre en Nueva York y Washington.
«Los terroristas deben saber que no vencerán nunca, porque nosotros somos hoy más fuertes y estamos más unidos», afirmó Berlusconi.
Aunque la Declaración de Roma tiene como prioridad la lucha contra el terrorismo, también prevé la colaboración de Rusia y la OTAN en otras áreas, como la gestión de las crisis regionales, la no proliferación de las armas de destrucción masiva, el control de los armamentos y medidas de reforzamiento de la confianza recíproca, cooperación militar y reforma de los sistemas de defensa. De hecho, en la última jornada las fuerzas armadas rusas destruyeron un depósito de misiles nucleares estratégicos, el primero en el cuadro del nuevo tratado de desarme nuclear establecido entre Rusia y Estados Unidos la semana pasada. Tras el acuerdo firmado entre Putin y Bush el 24 de mayo, Rusia hizo explotar el depósito como primer acto simbólico del nuevo acuerdo.
• Voz y voto
Desde ahora Rusia se sentará, con voz y voto, pero sin derecho de veto, junto a sus viejos enemigos de la Guerra Fría, que en la última jornada enterró definitivamente sus últimos vestigios. El organismo creado por la Declaración de Roma sustituye al actual Consejo Permanente Conjunto, creado en mayo de 1997 con finalidad meramente consultiva.
La cumbre se desarrolló en un clima distendido y cordial (la Declaración de Roma fue rubricada por los veinte jefes de Estado y de gobierno entre sonrisas y frases divertidas), bajo el «paraguas» de protección garantizado por un imponente aparato de seguridad.




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