24 de febrero 2003 - 00:00

Fortalecido, Lula da batalla a gremios por reforma previsional

Lula Da Silva refirmó el notable giro que imprimió a su acción de gobierno al ordenar que se acelere una audaz reforma previsional, considerada vital para el Brasil, pero muy polémica por atacar privilegios de los poderosos sindicatos. La decisión, que anticipa choques con sus tradicionales aliados de izquierda, coincide con el avance de las gestiones para sumar al principal partido centrista al gabinete y con el crucial apoyo de los 27 gobernadores.

Fortalecido por el crucial apoyo de los 27 gobernadores brasileños, el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva decidió el fin de semana que su primera gran batalla en el gobierno será contra sus aliados de siempre, los sindicatos de empleados públicos, que se oponen a su audaz reforma previsional.

La pelea que se avecina consolida el giro moderado de Lula y abre fuertes interrogantes sobre el futuro del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), ya que en los últimos años los gremios de empleados públicos se convirtieron en la columna vertebral de esa fuerza política.

• Reforma

«El presidente se empeñará en esa reforma. El no huirá de sus responsabilidades», señaló ayer el jefe de la Casa Civil, José Dirceu, mano derecha de Lula, tras la reunión del fin de semana con los 27 gobernadores brasileños.

La indicación más clara de Luiz Inácio Lula Da Silva que el gobierno ha decidido acelerar drásticamente los tiempos de la reforma la dio el diputado José Genoino, presidente del PT y uno de los principales operadores legislativos de Lula, quien señaló ayer al diario «O Estado de Sao Paulo» que el gobierno debe enviar «ahora» al Congreso el correspondiente proyecto. «Gobernar es saber enfrentar intereses... El PT no va a ser el bombero de los empleados públicos, ni de los sin tierra, ni de los sindicatos, ni de nada», señaló Genoino con vehemencia.

«Si seguimos así va a llegar un momento, en el corto plazo, en que el Estado no podrá pagar las jubilaciones y pensiones», alertó Lula hace pocos días.

El sistema previsional, en el que persisten notables privilegios,
provocó el año pasado un déficit de 16.000 millones de dólares al país, 7,4% del Producto Bruto Interno.

En la reunión del fin de semana, el presidente logró el respaldo de los 27 gobernadores para implementar un régimen único de jubilaciones y para imponer a los pasivos una contribución de 11% de sus ingresos al sistema.

En materia tributaria, el mandatario logró de los líderes estaduales apoyo para uniformar las alícuotas del Impuesto a la Circulación de Mercaderías y Servicios (ICMS), aunque aún no hay acuerdo para crear un IVA nacional ni para modificar las alícuotas del Impuesto a la Renta.

El plan de Lula en lo que respecta a las jubilaciones, supone elevar en siete años la edad mínima de los empleados públicos para jubilarse y colocar un «techo» o valor máximo en sus jubilaciones equivalente al de los empleados del sector privado, que equivale hoy a 450 dólares.

• Propósito

Paralelamente, el gobierno buscará elevar la edad mínima para jubilarse de 55 a 60 años para los hombres y de 48 a 53 años para las mujeres. Además, se busca que los empleados públicos se jubilen con 80% del último salario percibido en actividad contra 100% de la actualidad.

En caso de muerte del jubilado se intentará limitar la pensión que hereda su cónyuge y en lo que hace a los militares, que cuentan también con un régimen especial, se intentará terminar con las pensiones vitalicias y aumentar la contribución actual al sistema de 7,5% a 11%.

La intención del gobierno es concretar la reforma previsional para enviar una fuerte señal a los bancos e inversores de que está empeñado en corregir las causas estructurales del elevado endeudamiento público y, así, lograr una financiación a tasas menores y plazos más largos.

En tanto, ya preparan su resistencia los sectores que se verán afectados por la reforma: los sindicatos de empleados públicos, los sectores más radicalizados del PT, los militares y los jueces, con el titular de la Corte Suprema de Justicia,
Marco Aurélio de Mello a la cabeza.

Los gremios de los empleados públicos ya advirtieron que irán a una huelga por tiempo indeterminado si el gobierno no da marcha atrás.

• Fuerza

Los gremios estatales tienen una fuerza considerable dentro del PT, donde hace tiempo que reemplazaron a los sindicatos metalúrgicos como columna vertebral del partido. Un relevamiento realizado por una fundación ligada al partido reveló que en los últimos dos congresos nacionales de esa fuerza, el máximo organismo partidario, 49% de los participantes eran empleados públicos y sólo 16% eran obreros industriales.

En lo que tal vez sea la mayor amenaza al proyecto, el titular de la Corte Suprema de Justicia, Marco Aurélio de Mello, advirtió sobre una posible guerra jurídica. «Los derechos adquiridos sólo pueden ser atropellados cuando se da vuelta la mesa y hay una revolución. No se puede hacer en un Estado democrático de derecho».

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