4 de septiembre 2002 - 00:00

Francia empieza ya a desmontar la semana laboral de 35 horas

París (ANSA, AFP) - El primer ministro de Francia, Jean Pierre Raffarin, comenzó a desmantelar ayer el polémico régimen laboral de 35 horas semanales que habían instaurado los socialistas, al imponer por decreto el aumento de las horas extras anuales. Sin embargo, la medida que generó el previsible descontento en los sindicatos y la oposición, no satisfizo a los empresarios que pujaban por una flexibilización mayor.

El ministro de Asuntos Sociales, François Fillon, anunció el decreto que instituye un total de 180 horas extras anuales para aliviar la aplicación del régimen de 35 horas y habilita las negociaciones entre sindicatos y empresarios para alcanzar un acuerdo definitivo en un año y medio.

La reducción de la jornada laboral fue una de las políticas más defendidas del ex premier Lionel Jospin y bandera de su partido en las pasadas elecciones presidenciales y parlamentarias que perdió. En su momento había sido fuertemente criticada por los empresarios que denunciaron pérdida de competitividad para la economía local e incluso amenazaron con un masivo retiro de empresas a otros países de la Unión Europea.

Pero el nuevo primer ministro derechista Raffarin parece haber desilusionado a todos, sobre todo a los empresarios agrupados en la poderosa Medef, que la consideraron una medida «de artificio político».

Hasta ahora el techo de horas extras era de 130 horas al año. Ahora, con el decreto que estabiliza la situación entre 12 y 18 meses, hará posible trabajar hasta 180 horas por año.

El presidente del Medef, Ernest-Antoine Seilliere, expresó su decepción y no dudó en afirmar que las propuestas del gobierno no corresponden a lo que esperaban los empresarios y que tampoco favorecen el empleo y la contratación.

La patronal no deseaba abrir nuevas negociaciones con los sindicatos sobre las 35 horas. Quería que el gobierno eleve por decreto a 200 el tope de horas suplementarias anuales sin plazo alguno y sobre todo no pagarlas entre 25% y 50% más, como lo exige la ley.

•Preocupante

Seilliere acusó al gobierno de Raffarin de tomar demasiadas precauciones y calificó de «preocupante» la situación actual. «Se supone que hubo una alternancia en el poder», se indignó.

«La economía necesita decisiones rápidas y este decreto deberá dar un alivio inmediato e incitar la negociación. Esto arreglará la cuestión por un año o un año y medio. Luego será cuestión de las organizaciones sociales abrir las negociaciones para ajustar el dispositivo en lo que concierne al contingente de horas previsto», dijo Fillon.

La reducción del horario laboral fue hace cinco años la principal promesa de Jospin a los franceses, con la premisa «se trabaja menos, pero trabajan todos». Pero la reforma, así como fue formulada por la ex ministra de Trabajo
Martine Aubry, no fue aplicada a las PyMEs, ya que el tiempo libre de los empleados finalmente terminaba en horas extras.

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