Empleados francesas de las empresas GrDF y ErDF de gas y la electricidad cortaron el suministro durante unas horas para hacer valer sus exigencias de un subida de salario, informa el diario "Le Parisien".
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Durante los últimos días, unos 78.000 clientes se vieron afectados por los cortes, que afectaron también a hospitales y centros comerciales. El primer ministro francés, François Fillon, habló de un "acto de sabotaje". Se trata -dijo- de acciones violentas que nada tienen que ver con el diálogo social.
"Aun cuando la crisis es global, la radicalización es una excepción francesa", señaló Bernard Vivier un experto en temas sociales. En las últimas semanas se vivieron en Francia acciones de protesta radicales como el secuestro de ejecutivos por parte de empleados a los que se iba a despedir.
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