Francia: huelga se sintió menos, pero protesta fue fuerte

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París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Entre uno y tres millones de personas volvieron a salir ayer a las calles de Francia para exigir al gobierno que retire definitivamente el Contrato Primer Empleo (CPE), una medida laboral destinada a los jóvenes que será revisada después de más de dos meses de huelgas y protestas.

Pese a que las huelgas se sintieron en menor medida que en ocasiones previas, para los sindicatos la jornada fue un éxito, ya que «más de 3 millones» de personas participaron en las más de 200 marchas organizadas en todo el país, según los cálculos de la CGT, principal organización sindical francesa. De acuerdo con el Ministerio de Interior, las protestas reunieron a algo más de un millón de ciudadanos.

En París, 700.000 personas, según los sindicatos, y unas 84.000, según la policía, participaron en una marcha que salió de la Plaza de la República y terminó en la Plaza de Italia.

Las cifras fueron similares a las registradas hace una semana, cuando se celebró otra jornada de movilización contra este contrato laboral destinado a los menores de 26 años que provocó una seria crisis política.

Como ocurrió en anteriores ocasiones, la manifestación en la capital francesa terminó en enfrentamientos entre grupos de jóvenes agitadores, que lanzaron piedras, adoquines y botellas a las fuerzas del orden, que respondieron con gases lacrimógenos.

  • Destrozos

    Los revoltosos rompieron las vidrieras de dos agencias de trabajo, una aseguradora y una escuela, además de cabinas telefónicas y parabrisas de vehículos, antes de que la calma se restableciera progresivamente.

    Al menos 26 personas resultaron heridas y la policía anunció la detención de más de 400. En total, unos 4.000 agentes velaron por la seguridad en la protesta organizada en París, escenario de graves destrozos en anteriores marchas.

    «A aquellos que desean hacer más pobres a los jóvenes, los jóvenes les responden: resistencia», gritaban los estudiantes, en un ambiente festivo.

    En Marsella, Sudeste, segunda ciudad de Francia, más de 250.000 personas salieron a la calle, según los organizadores. En Nantes, Oeste, 52.000 manifestantes, según la policía y 75.000, según los sindicatos, se manifestaron en calma. En Reims, Este, la protesta congregó a entre 5.000 y 16.000 personas, mientras que en Niza, Sudeste, eran entre 9.500 y 25.000. Hace 20 años que las calles de Francia no ven semejante movimiento popular, iniciado por los estudiantes a los que apoyaron después sindicatos y la oposición de izquierda.

    En los últimos días, el gobierno dio parcialmente el brazo a torcer y el presidente Jacques Chirac, pese a haber promulgado la ley, suspendió su aplicación en tanto se elabore un nuevo texto, que reduce de 2 años a 1 el período de prueba para los menores de 26 años y obliga a justificar los despidos sin indemnización. Pero los sindicatos desean simple y llanamente la derogación de la medida laboral que, según ellos, sólo aumentará la precariedad entre los recién llegados al mercado de trabajo.

    «La prioridad es salir de la crisis actual», reiteró ayer el primer ministro, Dominique de Villepin, que impulsó el CPE creyendo que sería un arma para luchar contra el desempleo juvenil, que llega a 25 por ciento.
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