Francia: huelga se sintió menos, pero protesta fue fuerte
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Dominique de Villepin
Los revoltosos rompieron las vidrieras de dos agencias de trabajo, una aseguradora y una escuela, además de cabinas telefónicas y parabrisas de vehículos, antes de que la calma se restableciera progresivamente.
Al menos 26 personas resultaron heridas y la policía anunció la detención de más de 400. En total, unos 4.000 agentes velaron por la seguridad en la protesta organizada en París, escenario de graves destrozos en anteriores marchas.
«A aquellos que desean hacer más pobres a los jóvenes, los jóvenes les responden: resistencia», gritaban los estudiantes, en un ambiente festivo.
En Marsella, Sudeste, segunda ciudad de Francia, más de 250.000 personas salieron a la calle, según los organizadores. En Nantes, Oeste, 52.000 manifestantes, según la policía y 75.000, según los sindicatos, se manifestaron en calma. En Reims, Este, la protesta congregó a entre 5.000 y 16.000 personas, mientras que en Niza, Sudeste, eran entre 9.500 y 25.000. Hace 20 años que las calles de Francia no ven semejante movimiento popular, iniciado por los estudiantes a los que apoyaron después sindicatos y la oposición de izquierda.
En los últimos días, el gobierno dio parcialmente el brazo a torcer y el presidente Jacques Chirac, pese a haber promulgado la ley, suspendió su aplicación en tanto se elabore un nuevo texto, que reduce de 2 años a 1 el período de prueba para los menores de 26 años y obliga a justificar los despidos sin indemnización. Pero los sindicatos desean simple y llanamente la derogación de la medida laboral que, según ellos, sólo aumentará la precariedad entre los recién llegados al mercado de trabajo.
«La prioridad es salir de la crisis actual», reiteró ayer el primer ministro, Dominique de Villepin, que impulsó el CPE creyendo que sería un arma para luchar contra el desempleo juvenil, que llega a 25 por ciento.




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