Francia: pese a los reclamos, Senado aprobó la reforma jubilatoria
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Las centrales obreras convocaron a dos nuevas jornadas nacionales de protesta: el jueves 28 de octubre y el sábado 6 de noviembre.
Tras seis jornadas nacionales de manifestaciones y huelgas desde principios de septiembre que movilizaron a entre 825.000 y 3,5 millones de personas según policía y sindicatos, y con el respaldo del 70% de los franceses, las centrales obreras convocaron a dos nuevas jornadas nacionales de protesta: el jueves 28 de octubre y el sábado 6 de noviembre.
Las protestas, que en los últimos diez días se concentraron en el sector petrolero en vísperas de 10 días de vacaciones de la "Toussaint" (Día de todos los santos) que arrancan este sábado, llevaron al gobierno a tomar medidas para frenar la amenaza de una parálisis por falta de combustible.
El viernes a la mañana la policía despejó el acceso a la refinería de Grandpuits, una de las seis del grupo francés Total, a 54 km de París.
Los gendarmes, sin cascos ni porras en las manos, desalojaron a los manifestantes "en calma", según el ministerio del Interior, en cumplimiento de un decreto que ordenaba "requisar" al personal y al combustible de esa planta en nombre de la "tranquilidad y la seguridad públicas".
Las 12 refinerías de Francia están en huelga desde el martes pasado.
El viernes seguían bloqueados 14 de los 219 depósitos de combustible del país y el 20% de las 12.300 gasolineras de Francia seguían sin combustible, según el ministro de Energía, Jean Louis Borloo.
El gobierno anunció el viernes que "una vuelta a la normalidad llevará todavía varios días".
El tráfico ferroviario seguía perturbado, la recolección de residuos afectada en Marsella, Toulouse y Brest, y manifestaciones sectoriales tenían lugar en diversos puntos del país.
El ejecutivo defiende la reforma en la necesidad de cubrir un déficit del sistema de pensiones que en 2018 ascenderá a 44.000 millones de euros (61.000 millones de dólares).
La mayor parte de la reforma será financiada con el aumento de las edades, y el resto provendrá de impuestos diversos sobre determinados productos financieros por 5.000 millones de euros anuales.
Con esta reforma, Francia se acerca a sus vecinos europeos, aunque los expertos consideran que es la más dura.



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