Fuerte polémica por misa en latín

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Roma (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La decisión del papa Benedicto XVI de permitir a sacerdotes celebrar la misa en latín provocó fuertes críticas de sectores de católicos y judíos, e incluso un obispo italiano anunció que se hallaba «de luto».

El decreto avala a los tradicionalistas, y según el Sumo Pontífice ayudará a terminar con las divisiones en el interior de la Iglesia católica, pero también fue considerado como un golpe a las reformas introducidas en la década del 60 para promover misas en idiomas locales y la comprensión de los laicos. En tanto, algunos líderes judíos criticaron severamente la medida, que revive un antiguo pasaje en latín de una oración para los días viernes y llama a la conversión de los judíos que están «ciegos ante la verdad cristiana».

Otros, sin embargo, tomaron una postura más mesurada y pidieron que la Iglesia aclare la iniciativa. «Creo que hay personas que lo interpretaron de una manera extremadamente alarmista», aseveró el rabino David Rosen, del Comité Judío Estadounidense (AJC por su sigla en inglés).

«Eso no significa que no haya cosas que necesiten ser aclaradas, pero no hay cuestionamientos al compromiso del papa Benedicto XVI para tener relaciones respetuosas con el pueblo judío», agregó.

La representante en Roma de la AJC, Lisa Palmieri-Billing, dijo que el texto del decreto es ambiguo cuando hace referencia a los judíos. Sin embargo, funcionarios de la Iglesia no tienen dudas de que la oración se hará en circunstancias especiales, y que incluso su utilización probablemente será inusual.

«No puedo evitar las lágrimas. Este es el momento más triste de mi vida como hombre, sacerdote y obispo», afirmó por su parte en una entrevista con el diario «La Repubblica» Luca Brandolini, miembro de la comisión litúrgica de la conferencia de obispos italianos.

«Es un día de luto, no sólo para mí sino para mucha genteque ha trabajado por el Concilio Vaticano Segundo. Una reforma por la que mucha gente trabajó, con un gran sacrificio e inspirada sólo por el deseo de renovar la Iglesia, ahora ha sido cancelada», agregó.

El decreto fue recibido con reacciones mixtas por parte de los católicos, que van desde preocupación entre los grupos liberales a una cautelosa bienvenida de parte de los tradicionalistas. En una carta a los obispos, el Pontífice de origen alemán rechazó las críticas que afirman que la restitución del latín en las misas es un retroceso y genera divisiones con otras religiones. «Este miedo es infundado», dijo el Papa. «Lo que anteriores generaciones consideraban sagrado sigue siendo sagrado e importante para nosotros también, y no puede ser prohibido totalmente de repente o incluso considerado dañino», precisó.

El Concilio Vaticano II (1962-1965) reemplazó el latín por los idiomas locales en la liturgia, extendió la mano a otras religiones y retiró textos que los judíos encontraban particularmente ofensivos. Ahora, los católicos de todo el mundo tendrán la bendición del Papa para pedir a sus párrocos locales que celebren misas en latín, e incluso bautizarse o casarse según el viejo rito.

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