7 de agosto 2008 - 00:00

Fuertes críticas a cumbre Lula-Kirchner

Como era de prever, no cayó bien en Brasil la manera en que el gobierno K manejó la cumbre Cristina-Lula. Molestó mucho que la cúpula brasileña -empresarial y gubernamental- se enterase de la picardía de invitar a Hugo Chávez a último momento y por medio de la prensa. Sobre todo cuando la intención de Lula, como dijeron en voz baja fuentes del gobierno brasileño, era «hablar en la Argentina sobre la relación bilateral con EE.UU.».

Claro, ni desde el palacio presidencial del Planalto ni desde la cancillería de Itamaraty van a decir algo impropio. En el país vecino cultivan las maneras cordiales y el verdadero ejercicio de la diplomacia. En cuanto a la «devolución» de Brasil, eso ya está y en la misma moneda: por los diarios de San Pablo.

El diario «Valor Economico» calificó de «sueño de una noche de verano» la propuesta del presidente Lula da Silva de coordinar políticas públicas entre la Argentina y Brasil, sobre todo cuando ambos han optado por «caminos enteramente distintos en la economía, sin chances de convergencia».

Como sucede con el sector eléctrico, la Argentina, al congelar las tarifas por cinco años, está en « colapso de inversiones y de exploración». Según este diario, la dependencia argentina del gas boliviano motivó que ese país aumentara «45% el impuesto de exportación para el gas vendido a Brasil». Un pase de facturas. Y concluye «Valor»: «Brasil tiene una relación privilegiada con la Argentina», pero la integración es dificultosa ya que «Brasil camina a largos pasos hacia una economía de mercado, mientras que la Argentina rumbea hacia el pasado, con controles de precios y metas cambiarias».

  • Promesas

  • «O Estado de Sao Paulo» es duro también. Cree que la visita del presidente Lula «sirvió solamente para la renovación de promesas de amor entre los dos vecinos». «Ninguna divergencia importante fue eliminada», agrega, y «el Mercosur continúa tan agrietado como antes y sujeto a fracturas mayores si entrase Venezuela al bloque». Califica a Chávez como «sombra frecuente de los viajes internacionales y promocionales de Lula».

    La nota de Clovis Rossi en «Folha de Sao Paulo» -es uno de los periodistas más leídos de Brasil y con mucha llegada al Planalto- habla de un «sueño común para tres presidentes»: la integración sudamericana. Pero distingue tres modos de soñar. El de Lula, que «quiere hacer de América del Sur un conglomerado tan integrado como lo es Europa», en el que se destacan Brasil y la Argentina, con un sector agrícola muy competitivo. El de Chávez, parecido en cuanto a integración, con una «Patria Grande latinoamericana a partir del socialismo del siglo XXI», pero diferente al de Lula «que piensa en cooperación», «mientras que el venezolano habla de confrontación». Con el imperio, obvio.

    A Cristina de Kirchner la coloca a medio camino, ya que «ella busca seguir el proyecto de Lula, una vez que tenga el tiempo y las condiciones necesarias para recuperar la industria». (Rossi es un optimista.) Para él, el único proyecto viable es el de Lula, donde podría caber el de Cristina, pero nunca el de Chávez.

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