Gaza: desesperada huida a Egipto de 400 mil palestinos
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Tras la destrucción del muro fronterizo entre Gaza y Egipto, miles de habitantes de la empobrecida Franja cruzaron para buscar provisiones. Israel teme que el descontrol en la zona favorezca el contrabando de armas para los grupos terroristas.
El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, cambió de actitud -el martes sus fuerzas de seguridad dispersaron violentamente a cientos de mujeres que pretendían cruzar la frontera-y ayer, sus soldados se limitaron a ver pasar la multitud, mientras los activistas de Hamas se hacían con el control de la situación y organizaban una fila de entrada y otra de salida.
Fuerzas de seguridad de Gaza inspeccionaron incluso las bolsas de quienes regresaban a la Franja y confiscaron siete pistolas que trató de introducir un hombre, según medios locales.
El Ministerio israelí de Exteriores recordó en un escueto comunicado a Egipto su «responsabilidad de asegurar el correcto funcionamiento» de su frontera con Gaza, a tenor de los acuerdos firmados en 2005 tras retirar a sus colonos y soldados de la franja.
Estos pactos obligan a Egipto a controlar las infiltraciones y el contrabando de armas hacia Gaza desde su suelo a través de túneles subterráneos y dejan en manos de un cuerpo de inspectores de la Unión Europea (UE) la supervisión del paso de Rafah, cerrado desde el pasado junio (ver aparte).
En declaraciones a la prensa de su país, altos mandos militares israelíes calificaron la ausencia de valla fronteriza de «riesgo de primera categoría para la seguridad de Israel» por la potencial entrada de terroristas y explosivos.
Por su parte, el Ministro de Defensa, Ehud Barak, sostuvo desde Berlín que «mientras haya disparos (de cohetes) desde Gaza las restricciones van a continuar». «Si tengo que elegir entre la calma en su territorio y la calma en el nuestro, no hay elección», afirmó Barak, quien señaló que mientras que Hamas no controle lo que pasa en Gaza «Israel reaccionará». Fuentes de Hamas calcularon que se permitirá a los palestinos cruzar la frontera hasta hoy, antes de restablecer el orden en la zona. El dirigente de facto en Gaza, el islamista Ismail Haniyeh, aprovechó la marea humana para pedir a Egipto y al movimiento nacionalista Al-Fatah, que lidera Abbas, que alcancen un nuevo acuerdo sobre la gestión de las fronteras de Gaza.
Por el momento, Abbas se limitó a acusar a los islamistas de haber creado la crisis al abrir las primeras grietas en la valla.
Pese al caos, las operaciones del ejército israelí continuaron en el resto de Gaza, con la muerte de un agricultor en el norte de la Franja y la de un miliciano de Hamas durante un tiroteo con soldados, en el Sur.
Respecto de la comunidad internacional, Estados Unidos se manifestó «preocupado» por la situación y se lo hizo saber al embajador egipcio en Washington, según el departamento de Estado. En Ginebra, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que los disparos de cohetes desde la Franja de Gaza contra Israel «deben cesar inmediatamente» y que los israelíes deben poner fin al « castigo colectivo» que constituye el bloqueo, que puso al territorio al borde de un desastre humanitario.
Finalmente, en Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU debatía anoche la adopción de un texto instando al «fin inmediato a todos los actos de violencia» en Gaza y el sur de Israel, incluyendo los ataques de cohetes contra el Estado judío.




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