Bruselas (ANSA, El Mundo, The New York Times) - Estados Unidos consiguió que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) admita la posibilidad de sumarse a las fuerzas de ocupación lideradas por Washington en Irak, con lo que lograría ampliar la responsabilidad por el control de la difícil situación en el país invadido, uno de los principales objetivos de la Casa Blanca desde el fin de la guerra convencional en abril pasado.
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«Ninguno de los países miembros de la OTAN se expresó contra la posibilidad de un mayor rol de la OTAN en Irak y estoy particularmente satisfecho de contar entre estos países a Francia y Alemania», dijo casi eufórico el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, al salir de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la Alianza Atlántica en Bruselas, que agrupa a las potencias que se habían aglutinado militarmente para oponerse al ex bloque soviético, y de la que la Argentina ocupa un simbólico papel de aliado extraordinario.
Dada la difícil situación humanitaria y de combate a los focos de resistencia en Irak, la Casa Blanca procura desde hace meses sumar a otros actores de la comunidad internacional en el control de Irak, aunque sin ceder un ápice de su autoridad. Pero la férrea oposición de Rusia y Francia frustró esa posibilidad, ya sea en el marco de Naciones Unidas o de la Unión Europea.
Los ministros decidieron que la OTAN procederá regular-mente a «revaluar la contribución a los esfuerzos de estabilización en Irak», de acuerdo con un comunicado, con lo que quedó oficialmente abierta la posibilidad hasta ahora negada.
Hasta ahora, los miembros de la OTAN proporcionan apoyo a una división multinacional de 23 países desplegada en el centro de Irak, que está bajo mando de Polonia. Powell insistió que para reforzar las posiciones militares en Irak es posible que la OTAN «asuma responsabilidades en el sector que está administrado actualmente por Polonia».
El secretario general de la OTAN, el británico George Robertson, aclaró que la alianza «debe ahora concentrarse sobre todo en Afganistán, porque asumió el comando de las fuerzas internacionales ISAF en Kabul». «Estamos en un punto en el cual todos proponen un aumento del rol de la OTAN en Irak y nadie excluye que esto pueda ocurrir», dijo Robertson, quien no descartó que una decisión pueda ser tomada en la cumbre de la OTAN de junio en Estambul sobre el gobierno autónomo iraquí.
Ante el sorprendente silencio del canciller de Francia, Dominique de Villepin, el que se hizo escuchar fue el jefe de la diplomacia alemana, Joschka Fischer, quien dijo que antes de una intervención de la OTAN en Irak «es necesario que Estados Unidos pase el poder a un legítimo gobierno» iraquí.
«Nuestra posición es clara. No participamos con tropas, prestamos ayuda humanitaria e incluso para la reconstrucción, pero en este caso en los límites de nuestras fuerzas», explicó. Y afirmó que «es necesaria una veloz transferencia de poder a los iraquíes porque de otro modo los problemas serán cada vez más graves».
El comunicado conjunto de los ministros indicó que «la alianza continúa apoyando a Polonia en su liderazgo de una división multinacional en Irak».
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