El gobierno de Bolsonaro podría racionar la electricidad por la crisis energética

Mundo

Ya había pedido no usar planchas ni duchas eléctricas en hora pico, y había aumentado las tarifas para controlar el consumo.

El vicepresidente de Brasil, general retirado Hamilton Mourao, admitió que existe la posibilidad de apagones programados a raíz del colapso energético en el que ingresó el país, y argumentó que la crisis hídrica y la sequía han perjudicado la matriz de las centrales hidroeléctricas.

Lo dijo luego de que el ministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque, pidiera a la población no usar en horarios pico la plancha y las duchas eléctricas, estas últimas mayoritarias en las población por sobre los sistemas de gas.

Además, Brasil aumentó hasta abril un 7% de promedio la tarifa para que los consumidores paguen por el accionamiento de las centrales termoeléctricas a diésel que reemplacen a las hidroeléctricas en crisis.

"El gobierno tomó todas las medidas necesarias para impedir un apagón pero puede ser que ocurra algún tipo de racionamiento", dijo Mourao a periodistas.

Brasil sufre la peor sequia en 91 años en las cuencas hídricas -con reflejos en el Río Paraná de lado argentino- y ello llevó al país, según el gobierno de Jai Bolsonaro, al borde del colapso porque la principal fuente brasileña es la hidroeléctrica.

"La mayor parte del agua va para el agro, luego para consumo humano y después para energía, eso tendrá que tener un dosaje, es algo que debemos enfrentar en los próximos años", afirmó el vicepresidente, quien comanda el Comité de la Amazonia.

El ministro de Minas y Energía hizo un llamado al ahorro hogareño durante una cadena nacional, marco en el cual pidió, para evitar mayores precios en la tarifa, evitar el uso en las horas pico de los productos que más consumen, como la ducha eléctrica y la plancha.

También dijo que Brasil comprará energía a países vecinos, aunque no precisó cuales.

La decisión de aumentar las tarifas eléctricas fue tomada por el Ministerio de Minas y Energía y la Agencia Nacional de Energía Eléctrica, en el marco de un plan para activar termoeléctricas a diésel, más caras, para reemplazar la situación crítica de las hidroeléctricas.

El Gobierno creó así la "tarifa escasez hídrica' que entra en vigor hasta el 30 de abril, que representa un suba del 49% del nivel más alto de la tarifa de emergencia.

Es el segundo ajuste de la tarifa en lo que va del año, mientras el Gobierno se niega a subsidiar parte de los costos, aunque aclaró que el aumento no golpeará a la llamada tarifa social para los más pobres.

"El aumento no es por maldad", había dicho Bolsonaro la semana pasada.

En los últimos 12 meses, la cuenta de luz subió 20% y solo en los últimos 30 días la suba fue del 5%, en medio de un proceso inflacionario en 12 meses cercano al 9%, contra el 3,25% de la meta fijada por el Banco Central de Brasil para 2021.

La Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) ya prevé aumentos del 16,68% para 2022, año en el cual Bolsonaro se juega la reelección.

El ministro de Economía, Paulo Guedes, causó revuelo en los últimos días al minimizar la importancia del aumento de la luz al preguntarse "¿Cuál es el problema en que aumenten las tarifas?".

La cuestión energética está elevando las protestas de sectores productivos y consumidores, sobre todo porque la nafta llegó a 7,20 reales (unos 135 pesos) en algunos estados como Río de Janeiro.

Brasil abandonó en 2016, con el juicio político que destituyó a la expresidenta Dilma Rousseff, la política de compensación de precios y pasó a tomar como referencia el precio internacional del petróleo, sin subsidios internos.

El alerta ahora, además, viene del propio Estado federal.

Según el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS), en octubre la capacidad de generación podrá no ser suficiente para atender la demanda.

La ONS recomendó aumentar 7,5% la oferta de electricidad y recomendó importar de países vecinos.

Más del 60% de la energía generada en Brasil proviene de fuentes limpias como la hidroeléctrica.

Temas

Dejá tu comentario