Londres (ANSA, Reuters, EFE) - El ministro británico de Defensa, Geoff Hoon, afirmó ayer que el Reino Unido está dispuesto a utilizar armas nucleares contra Irak «en una situación extrema de autodefensa», pero agregó que Londres y Washington no tienen aún un «calendario establecido» para lanzar una guerra contra Irak.
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En tanto, la hipótesis de la instauración de una administración militar estadounidense en Bagdad durante un período de transición, en caso de que Saddam Hussein sea derrocado, fue confirmada por primera vez por un alto funcionario de la Casa Blanca. «Estados Unidos y sus aliados deberán preservar durante un tiempo la seguridad, garantizar que no habrá actos de violencia, mantener la unidad del país y verificar que las ayudas humanitarias lleguen al pueblo iraquí», declaró Condoleeza Rice, consejera para los asuntos de seguridad del presidente estadounidense, en una entrevista concedida al diario gubernamental egipcio «Al-Ahram».
Hoon se expresó así tras las informaciones publicadas por la prensa sobre un último plazo de seis semanas concedido a Bagdad para su desarme. «Una situación de este tipo es extremadamente difícil de imaginar, pero tenemos que reservarnos el derecho de utilizar nuestras armas nucleares en tales circunstancias», declaró Hoon en una entrevista concedida a la BBC.
«No existe un calendario establecido para lanzar una guerra en Irak y Saddam todavía tiene la oportunidad de evitar una guerra si coopera con la ONU», aseguró el ministro.
«Aún tiene que producirse un cierto número de acontecimientos importantes en el Consejo de Seguridad de la ONU, especialmente el discurso del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, previsto para el próximo miércoles, además de un nuevo debate para determinar si Irak viola permanentemente la Resolución 1441», indicó.
Al respecto, fuentes cercanas a la administración George W. Bush dieron a conocer que la conexión entre Osama bin Laden y el presidente iraquí y la existencia de pruebas que demuestren esa relación han provocado un quiebre en el seno de la inteligencia norteamericana. La conexión de Saddam con el terrorismo es el tema más delicado de los que abordará Powell en su discurso del 5 de febrero ante las Naciones Unidas.
Probar que existen vínculos entre Bagdad y el terrorismo es extremadamente importante para el presidente norteamericano, a fin de convencer al mundo de la necesidad de un ataque a Irak, pero hasta ahora ésa parece una misión imposible.
Desde las agencias de inteligencia muchas voces anónimas acusan a los responsables de la CIA y del FBI de dejarse utilizar con fines políticos.
«Estamos indagando hace un año los posibles vínculos entre Osama e Irak, y sinceramente no pensamos que existan», se sinceró un investigador ante «The New York Times».
La división en Washington parece haber dado vida a dos grupos contrapuestos: por un lado, el Pentágono, junto a la consejera para la Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, que insiste en incluir pruebas en el informe de Powell sobre la conexión Irak-Al-Qaeda; y del otro, la CIA, el FBI y también el mismo Departamento de Estado, que frenan esa iniciativa, pero que son la minoría.
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