Grandes ganadores de la elección
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Serra tiene a favor su imagen de dirigente de primera línea. Delfín político de Fernando Henrique Cardoso, fue uno de los ministros más poderosos de la anterior administración socialdemócrata. En la elección presidencial de 2002, en San Pablo, perdió con Lula da Silva por un solo punto porcentual y, como muestra de sus aspiraciones, cabe recordar que sólo aceptó la candidatura para alcalde de San Pablo después de una fuerte presión de sus correligionarios: aspiraba a competir por la Gobernación del estado o nuevamente por la Presidencia en 2006.
En Rio de Janeiro, el gran triunfador fue el alcalde Cesar Maia, del Partido del Frente Liberal. Aunque la ciudad es escenario de una grave violencia, ese tema es resorte del gobierno estadual, por lo que no le ha provocado desgaste. Es más, ganó al polemizar sobre ello con el gobierno del estado y al abogar por la militarización de la seguridad cada vez que se desbordó la violencia del narcotráfico. Su gestión, quedó a la vista, es muy valorada por la población, sobre todo por la inauguración de importantes obras y por haber ordenado la venta ambulante (no sin conflictos) en la zona turística de Copacabana e Ipanema.
Belo Horizonte, una ciudad de 2,1 millones de habitantes, sufre un serio problema de violencia. Pero Pimentel, al igual que Maia en Rio, logró capitalizar el tema. Pese a que el tema es de competencia estadual, organizó a la comunidad para enfrentar al delito a través de reuniones con entidades empresariales y sociales. Ahora planea implementar una Guardia Municipal.
Otro petista al que le fue muy bien fue Joao Paulo, alcalde de Recife, capital de Pernambuco. Arrancó la campaña desde atrás en las encuestas, pero fue remontando. Usó como carta electoral la generación de obra pública pero, al contrario de Pimentel, no hizo de sus logros de gestión el centro de su campaña. Más bien se encargó de usar intensivamente la fuerte popularidad de Lula en la ciudad.


