Bagdad (AFP, EFE, Reuters, ANSA) -Veinticinco soldados estadounidenses murieron en Irak en distintos incidentes en uno de los fines de semana más trágicos para sus filas desde que invadieron el país en marzo de 2003.
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La noticia, de fuerte impacto para el gobierno de George W. Bush, se conoció ayer, cuando 3.200 militares llegaron a Bagdad en el mayor despliegue hasta el momento de las fuerzas adicionales que decidió enviar el presidente el último 10 de enero.
En el incidente más grave, los 12 militares que viajaban en un helicóptero, según las cifras actualizadas ayer, fallecieron el sábado al estrellarse el aparato, al parecer por un ataque, en el extrarradio de Bagdad.
El ejército de EE.UU. aún no confirmó que se haya tratado de una acción hostil, aunque la prensa norteamericana, que citó a testigos presenciales y funcionarios iraquíes, informó que el helicóptero «Black Hawk» fue derribado por fuego enemigo.
En otro incidente, también muy grave por lo que implica de salto cualitativo en el conflicto, murieron el sábado 5 soldados estadounidenses y resultaron heridos otros 3 en la ciudad de Kerbala, 100 kilómetros al sur de Bagdad. Los soldados fueron atacados, según un comunicado militar estadounidense, cuando celebraban «una reunión conjunta de coordinación con las fuerzas iraquíes» en esta ciudad santa para los chiitas en preparación de las masivas peregrinaciones que se esperan en los próximos días para la fiesta llamada «Ashura».
En la convulsionada provincia de Al-Anbar, en el oeste de Irak, otros 5 uniformados estadounidenses -4 soldados y 1 marine- perdieron la vida el sábado en enfrentamientos armados, según otro comunicado militar de EE.UU.
Otras 2 víctimas mortales fueron causadas por la explosión de bombas colocadas en las carreteras: una de ellas pertenecía a la 105ª Brigada de Ingenieros, y murió cuando circulaba por el norte del país, mientras que la otra pereció en algún lugar del norte de la capital, según los escasos datos ofrecidos en los comunicados militares.
Por último, 1 soldado falleció por las heridas causadas por la explosión de una bomba al paso de su vehículo también en el norte de Irak.
Con estas bajas, EE.UU. ya ha perdido al menos 3.050 militares o personal asimilado, según un recuento basado en cifras del Pentágono.
En este contexto, se anunció ayer la llegada a Bagdad de la segunda brigada de la 82ª división aerotransportada, integrada por unos 3.200 soldados.
El contingente será «plenamente operativo hacia el 1 de febrero», indicaron las fuerzas armadas.
«Su misión será asistir a las fuerzas de seguridad iraquíes para limpiar, controlar y asegurar los puestos clave de la capital, reducir la violencia y sentar las bases de una transición hacia el control de Bagdad» en manos de «únicamente» los iraquíes, agregaron.
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