1 de abril 2003 - 00:00

Guerra y críticas

Desde el momento en que toda guerra es imprevisible, siempre ha habido críticas en cuanto a sus tácticas. Con el éxito se olvidan, con la derrota se extremizan. Esta guerra de Irak no se aparta de esa tradición.

Es verdad que si en la Guerra del Golfo o Tormenta del Desierto cuando se recuperó Kuwait, invadido por los iraquíes, se usaron 500.000 efectivos, parecen poco los 250.000 que esta vez decidió utilizar la coalición de Estados Unidos, Inglaterra y, con pocos efectivos, Australia. Pero hay que tener en cuenta que el plan original consistía en atacar por dos frentes, el sur desde Kuwait y el norte desde Turquía. Pero el gobierno de Ankara les negó el paso a las fuerzas de la coalición y provocó dos variantes. Una, permitió a los efectivos de Saddam Hussein concentrarse en el sur. Segundo, obligó a decenas de miles de hombres y equipos de la coalición a ser reembarcados para entrarlos por Kuwait, salvo una mínima parte -un par de miles de hombres- lanzados en paracaídas en el norte para una presencia por ahora simbólica, sin posibilidad cierta de un avance en pinza sobre Bagdad.

Los efectivos reembarcados entrarán a sumarse a los efectivos del sur recién avanzado abril por lo difícil de transportar tantos hombres.

El panorama a la fecha son fuerzas que, tras un rápido avance desde la frontera de Kuwait, enfrentan dos escollos aún insalvables. El primero es que sus líneas de avanzada con tanques y blindados van dejando sin protección, al extenderse, las líneas de aprovisionamiento, vitales en todo ataque, desde combustibles hasta alimentos. Se cree que esto recién se consolidará con la llegada de unos 120.000 hombres en abril, y ahí se podría avanzar con la seguridad de tener la retaguardia bien cubierta y con capacidad de abastecimiento.

El segundo y principal problema es que, al calcularse mal la resistencia de los iraquíes, las grandes ciudades, como Bassora, Najaf, Kerbala y otras quedan rodeadas, pero son aún inexpugnables. Las urbes en Irak son tan complicadas como fueron las selvas en Vietnam. Sobre todo para países de Occidente, donde el cuidado de la vida de soldados se torna imprescindible por las reacciones que provocan en los países de origen. En Irak se premia al que muere y hasta se incita a morir en operaciones suicidas fanáticas, algo inconcebible en ejércitos de Occidente. Es una diferencia notable para el combate, más si se va a dar en ciudades que deberán ser tomadas casa por casa.

Por eso los efectivos ingleses prácticamente desde el inicio de la guerra llegaron a sitiar Bassora, la segunda ciudad en importancia de Irak y, más allá de ataques esporádicos a centros vitales, como el edificio del partido oficial iraquí Baas, no pueden tomarla. Bassora está muy cerca de la frontera segura y con abastecimiento continuo desde Kuwait y la disuasión de la resistencia para tomarla hace pensar: ¿cómo se hará para tomar Bagdad donde está concentrado el máximo poder y el grueso de la resistencia de Saddam? Siempre pensando en efectivos de la coalición, cuyos generales no tienen el mismo poder de disponer masivamente de vidas humanas como sus rivales iraquíes.

Podría derivar la guerra a en capsular a las grandes urbes de Irak sin intentar tomarlas. ¿Por cuánto tiempo si la resistencia de las huestes de Saddam Hussein, en la medida en que no se entregan, no se desmoralizan por el espanto de las bombas ni se lamentan tanto como en Estados Unidos por las víctimas van generando adhesiones en el mundo y, fundamentalmente, en el mundo musulmán? Irán, país vecino que peleó una guerra sin vencedores con Irak durante 10 años, hoy mira con simpatía la resistencia de su otrora mortal enemigo. Desde Siria, pese a su neutralidad y que puede ser castigada severamente por su vecino Israel, se infiltran voluntarios y armas hacia Bagdad para sumarse a la resistencia. Pueden tambalear gobiernos árabes, se afirma continuamente -Jordania por ejemplo- si se persiste en la neutralidad ante la inmolación de los iraquíes.

No todo es desesperante y malo para la coalición. En tremendo clima hostil sus bajas son pocas para un conflicto bélico de esta magnitud, aun cuando el número real de víctimas pueda ser ocultado. Claro, también es cierto que no penetran las ciudades que sin duda será lo más sangriento, que el simple desplazarse por el desierto sin tener los iraquíes tecnología, aviación ni tanques para enfrentarse en lucha abierta en las arenas.

También es importante que en casi dos semanas de guerra se va adquiriendo experiencia sobre el terreno de lucha y la calidad del enemigo. Aprendieron los soldados a pelear o cubrirse en enceguecedoras tormentas de arena, a no caer en la ingenuidad de tomar como prisioneros a todos los que se rinden porque se trata de infiltrar quintacolumnistas, se ha probado con vidas a los kamikazes iraquíes, se ha descubierto sus artilugios de guerra (como utilizar escuelas para ocultar armas y efectivos fedayines), se han infiltrado las ciudades que resisten con espías y paramilitares, se ha aprendido que eran exagerados los temores a ataques iraquíes con armas químicas o biológicas. Esto -que usó en el pasado Hussein en forma de genocidio contra iraníes y kurdos- sería lo último y en caso extremo a usar ahora por la simple razón de que, al hacerlo, perdería todo apoyo internacional, desde Francia, Alemania, la ONU y hasta de naciones árabes. Usar tal tipo de armas justificaría en el acto la invasión.

No se sabe cuánto es el daño de los bombardeos de la coalición, sobre todo a Bagdad, pero aunque Saddam Hussein haga apariciones por la televisión de su país (ayer se mostró con sus hijos) nunca hizo referencias concretas a la guerra que permitieran ratificar la actualidad de sus mensajes emitidos. Lo más cuidado en Bagdad es Saddam, ya que perderlo o saberlo herido desalentaría la resistencia. Una curiosidad de esta guerra, que reflejan los noticieros, sobre todo los franceses y alemanes, que por no adherir pueden circular por Bagdad, es que cuando se enfervoriza la resistencia se clama dar la vida por Saddam, mucho menos nombrado es Irak. Quizá consecuencia de 30 años de tiranía que ha alterado el valor del patriotismo por el del personalismo.

También favorece a la coalición que el ejército iraquí no tiene equipos ni para ir a combatir a 2.000 efectivos en el norte por la superioridad aérea total de los invasores. Ni puede volver a perder equipos en salidas esporádicas de contraataque, por ejemplo aprovechando las tormentas de arena donde son mucho más experimentados.

La guerra no parece corta, más aun si se va a un largo sitio de las ciudades sin tomarlas para salvar vidas de civiles y de efectivos de la coalición. Salvo el factor emocional en el resto de las naciones, que podría ampliar el conflicto, esto no sería tan grave, sobre todo si se puede reiniciar la explotación del petróleo iraquí y se paga así los alimentos. Algo justo y humanitario. Dominando Bassora en el sur y Mosul en el norte se podría reanudar la explotación del petróleo.

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