Historias de vida de los rehenes más antiguos de las FARC
-
A velocidad extrema y con 2.700 °C: así amerizó Artemis II en el Pacífico tras su viaje a la Luna
-
La misión Artemis 2 regresó con éxito a la Tierra tras su viaje a la Luna y amerizó en el Pacífico
Tampoco pudo conocer a su hija Viviana el coronel Edgar Yesid Duarte, quien llevaba casado tres años con su esposa Susy Abitbol cuando fue secuestrado por las FARC en 1998, durante un falso retén a la altura del municipio del Paujil en una carretera del departamento sureño del Caquetá.
Duarte se comunicó por última vez con sus padres a través de un vídeo que les hizo llegar en marzo del año pasado, en el que relató: "Nuestra situación por acá es muy complicada, muy difícil y lo único que nosotros tenemos claro y hay que decirlo: las implicaciones de un rescate militar es una sentencia a muerte".
Precisamente, varios exsecuestrados y personajes públicos han cuestionado que los operativos militares que desarrollaba el Ejército colombiano desde hacía mes y medio en el Caquetá dieran pie al fusilamiento de Martínez y Duarte; así como del mayor Elkin Hernández Rivas y del intendente jefe Álvaro Moreno, ambos de la Policía Nacional.
A Hernández le secuestraron junto a Duarte, con el objetivo de ser intercambiados por presos en un acuerdo humanitario del Gobierno, en el mismo falso retén de Paujil.
El secuestro frustró la ilusión de Rivas de casarse con su novia de toda la vida, Lina María, a quien le había pedido matrimonio días antes para sellar su relación en febrero de 1999.
En su última prueba de supervivencia, que Córdoba le hizo llegar a su familia tras una liberación en marzo de 2008, les decía que se encontraba bien de salud física y mental.
Por último, otro padre que se perdió la infancia de su hijo fue el subintendente Moreno, que dejó a un bebé de casi dos años cuando fue secuestrado el 9 de diciembre de 1999 por las FARC en la población de Curillo, en el mismo departamento en que terminaron sus días de cautiverio.
Moreno estaba en la estación de Policía cuando los guerrilleros se llevaron a otros seis uniformados de los que cinco ya están en libertad.
La última prueba que recibió la familia de Moreno fue hace un año, cuando la exsenadora Piedad Córdoba entregó un vídeo en el que mostraba su confianza en recobrar pronto la libertad y les prometía el envío de unas cartas que nunca llegaron.




Dejá tu comentario