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"Empuñen sus bolígrafos" y "Libertad, igualdad, dibujen, escriban" son algunas de las consignas
Entre la multitud, en la que abundaban banderas de Francia y muchos otros países (Israel, Palestina, Ucrania, Marruecos, España, Líbano o el Tíbet), podía verse a gente de todas las edades y a familias con sus hijos.
En un hecho inusual, las fuerzas del orden fueron aplaudidas por los manifestantes.
El domingo se vieron muchas lágrimas, en una Francia enlutada tras los sangrientos ataques al semanario Charlie Hebdo y la toma de rehenes en un supermercado judío de París.
Pero también hubo expresiones de comunión y de determinación de no ceder ante la intolerancia y el fundamentalismo.
"Soy francés y no tengo miedo", "Que corra la tinta, no la sangre", o simplemente "Libertad, Libertad" fueron algunos gritos que se elevaron de esta marea humana.
"Soy marroquí, musulmana y nacida en Francia(...) Yo soy Francia ¡Viva la Libertad!", proclamó Myriam, una mujer de unos 40 años.
A lo largo de todo el día, los franceses salieron a las calles en diversas ciudades de Francia. En todas las manifestaciones, la participación superó ampliamente las cifras esperadas.
Con expresión grave, los dirigentes extranjeros marcharon en París estrechando filas, rodeando a Hollande y tomados del brazo. Recorrieron apenas 200 metros, de un recorrido total de 3,5 kilómetros.
La manifestación estaba encabezada por familiares y allegados de las 17 víctimas que murieron en los ataques.
El presidente Hollande abrazó uno por uno a los dirigentes extranjeros, a los familiares de las víctimas y tomó en sus brazos a algunos miembros de la redacción del semanario satírico, que llevaban en la cabeza una cinta blanca con el lema "Charlie" escrito en negro. Fue uno de los momentos de mayor emoción de la jornada.
"París es hoy la capital del mundo. Todo el país se elevará hacia lo mejor que tiene", había declarado horas antes Hollande ante su gabinete.
Unas 10.000 personas se reunieron en la pequeña localidad francesa de Dammartin-en-Goele, donde los hermanos Said y Chérif Kouachi, autores del ataque contra Charlie Hebdo, murieron en un enfrentamiento con las fuerzas del orden el viernes.
Los manifestantes enarbolaban pancartas con consignas de resistencia, como "Empuñen sus bolígrafos", "Libertad, igualdad, dibujad, escribid" y la ya célebre frase "Yo soy Charlie".
Un riguroso dispositivo de seguridad fue organizado, con 5.500 policías y militares desplegados en la capital y sus alrededores.
Decenas de miles de personas se manifestaron en numerosas ciudades de Europa como Madrid, Bruselas o Berlín, y algunos centenares ante las embajadas de Francia en Buenos Aires y Caracas.
El secretario de Estado norteamericano John Kerry expresó su solidaridad con Francia en un mensaje desde la India y dijo que "ningún acto terrorista detendrá la marcha de la libertad".
En la manifestación, Washington estuvo representado sólo por su embajadora, Jane Hartley. El secretario de Justicia, Eric Holder, viajó a París para participar en una reunión internacional contra el terrorismo, pero no fue a la marcha.
Los hermanos Said y Cherif Kouachi, que el miércoles mataron en la sede de la revista satírica Charlie Hebdo a 12 personas, entre ellas cinco dibujantes y dos policías, murieron el viernes en un asalto de las fuerzas de élite de la gendarmería en Dammartin-en-Goele, al noreste de París.
Casi al mismo tiempo, Amedy Coulibaly, responsable del asesinato de una policía el jueves en París, murió en otro asalto de las fuerzas del orden en París, en una tienda de alimentación kósher donde había tomado rehenes y matado a cuatro personas de confesión judía, que según trascendió el domingo serán inhumados en Israel.
Uno de los hermanos Kouachi, Cherif, revindicó su pertenencia a Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA), mientras Coulibaly dijo ser del grupo Estado Islámico.
Tras la manifestación, Hollande visitó la Gran Sinagoga de París que por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial había permanecido cerrada la víspera por temor a los atentados.
En un discurso a los asistentes, Netanyahu, que fue recibido con una ovación, dijo apreciar la posición "muy firme" de Francia contra el "nuevo antisemitismo" y el "terrorismo".
El presidente del Consejo representativo de las instituciones judías de Francia (Crif), Roger Cukierman, dijo tras ser recibido por Hollande en el palacio del Elíseo que el mandatario le había prometido que las escuelas judías y las sinagogas de Francia serán protegidas "si es necesario" por el ejército.




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