Incidentes en manifestaciones en Francia: más de 300 detenidos

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Una huelga general contra el Contrato de Primer Empleo (CPE), que precariza el trabajo juvenil, paralizó hoy a Francia, mientras tres millones de personas se movilizaron en todo el país contra esa medida, según la Confederación General del Trabajo, que afirmó que se trata de "una cifra histórica". 

En incidentes aislados la policía detuvo a 387 personas, 200 de los cuales en París.

La oposición reclamó "una rápida intervención" del presidente Jacques Chirac, mientras el ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, admitió que "el gobierno debe ahora moverse", en otro gesto de tomar distancia del premier Dominique de Villepin, autor de la iniciativa polémica.

De Villepin, que pone en juego su cargo y su candidatura presidencial en 2007, quedó hoy más debilitado luego de que además los cinco sindicatos rechazaron su invitación a reunirse mañana para debatir el tema.
El país se paralizó por una huelga general decretada por las organizaciones sindicales contra el CPE propuesto por el gobierno, sobre todo el transporte (aviones, trenes y metro).

En las escuelas casi la mitad de los docentes no concurrieron esta mañana, según dijeron fuentes locales, y 68 universidades de paro -según fuentes estudiantiles- contra las 25 que anunció el ministerio de Educación.  

Asimismo, los periódicos no llegaron hoy a los repartidores, ya que no fueron distribuidos, mientras que en varias ciudades del país se realizaban manifestaciones de protesta.

También el personal de la Torre Eiffel, símbolo de la capital francesa, adhirió a la huelga, y el monumento permaneció cerrado hasta las 18.30 locales.

Las funciones en el teatro Opera fueron canceladas, empleados de bancos privados se plegaron a la huelga, al igual que trabajadores metalúrgicos.

Algunos incidentes aislados se registraron en París cuando la marcha anti CPE llegó a la Plaza de la República y, según datos provisorios de la policía, 200 de los 387 detenidos acusados de cometer actos de violencia pertenecen a esa ciudad.

Decenas de personas, que habían robado a manifestantes teléfonos celulares y máquinas fotográficas, se enfrentaron con los miembros del servicio de orden sindical.

Al inicio de la marcha, un grupo de personas encapuchadas intentó ingresar en un supermercado del boulevard de l'Hopital, y causó destrozos en un bar vecino.
Los manifestantes marcharon por las calles de 250 ciudades con carteles y consignas en rechazo al CPE y críticos hacia el premier y el ministro del Interior.

"Contrato de trabajo basura", "Clemenceau para el empleo" (en alusión al barco que transporta deshechos tóxicos), "Nosotros queremos el mundo, no migajas", "Villepin la calle no te eligió", "Sarko (por Sarkozy) te llegará tu turno, no te olvidamos", fueron algunas de las leyendas.

En tanto, el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Bernard Thibault, afirmó que "tres millones" de personas se manifestaron hoy en todo el país contra la ley que prevé contratos "basura" de trabajo.

Se trata de una "cifra histórica", agregó Thibault.

Sin embargo, como es habitual la cifra de la policía, más de un millón, fue notablemente menor que la sindical.

Thibault, junto a los líderes de las demás organizaciones sindicales, encabezaron la manifestación parisina, que partió de Place d' Italie hasta la Place de la Republique.

El titular de CFDT, Francois Chereque, advirtió sobre la invitación a consensuar cambios sobre el CPE que "o el gobierno comprende que no puede dejar al país sin una respuesta, o se continúa".

"No se puede imaginar un movimiento tan fuerte y un primer ministro que nada cambia", agregó.

El dirigente sindical reclamó al presidente Chirac que "intervenga rápidamente porque el premier está bloqueado".

También el titular del Partido Socialista, Francois Hollande, pidió a Chirac tener en cuenta "una manifestación de una amplitud excepcional, probablemente nunca vista en 20 años".

Por su parte, el presidente del bloque socialista en la Asamblea Nacional, Jean-Marc Ayrault, invitó al primer ministro a "olvidar su orgullo" y hacer "la paz con los franceses".

Ayrault pidió nuevamente a De Villepin que retire el CPE, una ley que espera ser promulgada.

"Se lo digo seriamente: su obstinación está cargada de peligros.

El provoca una huelga nacional, él obliga a los jóvenes a salir a las calles, él despierta las llamas no
apagadas de las banlieue (periferias)", expresó Ayrault.

El funcionario agregó que "no se construye un destino personal en contra del propio pueblo".

Hasta su colega de gobierno y rival interno, el ministro Sarkozy, volvió a tomar distancia hoy cuando reclamó "suspender la aplicación del CPE" durante las negociaciones con sus aliados sociales, para buscar "un acuerdo".

Sarkozy admitió que "el gobierno debe ahora moverse", vista la magnitud de la cuarta jornada de protestas contra el CPE.

De Villepin, sin embargo, rechazó "retirar" la ley y dijo estar "listo al diálogo" para introducir reformas según las objeciones sindicales.

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