Inevitable final caribeño para la crisis Colombia-Venezuela

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Bogotá (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - La crisis generada entre Colombia, Ecuador y Venezuela tras la muerte de Raúl Reyes ha llevado a un cruce de acusaciones y medidas de represalia diplomáticas, mientras el gobierno de Alvaro Uribe intenta demostrar los supuestos vínculos entre la guerrilla, Hugo Chávez y Rafael Correa. Al cierre de esta edición, el panorama parecía oscurecerse aún más luego que Quito anunciara que «ha decidido romper relaciones diplomáticas con el gobierno de Colombia a partir de esta fecha».

En el centro de este conflictofiguran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, un grupo guerrillero que, junto con las fuerzas paramilitares, puso contra las cuerdas a la población civil y a sucesivos gobiernos, incluido el actual gabinete de Alvaro Uribe. En una inusual ofensiva militar, Bogotá bombardeó el sábado posiciones de las FARC situadas en territorio ecuatoriano, lo que resultó en la muerte del número dos de la guerrilla.

Pero, más allá de ese incidente, Colombia utilizó la documentación incautada a los guerrilleros en su ofensiva transfronteriza para intentar implicar tanto al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, como al mandatario venezolano, Hugo Chávez, en una iniciativa de apoyo a las FARC y una injerencia en la política interna de Colombia.

El director de la Policía de Colombia, general Oscar Naranjo, aseguró que tiene en su poder documentos, pertenecientes a Reyes, que revelarían el interés de Ecuador de «oficializar las relaciones con la dirección de las FARC», así como su disposición a relevar a los mandos policiales y militares en las zonas ecuatorianas donde está el grupo subversivo. Naranjo también dijo que se investiga otro dato encontrado en la computadora según el cual la guerrilla compró 50 kilos de uranio.

  • Preocupación

    Asimismo, dio nuevos detalles de los documentos confiscados en la operación y afirmó en una conferencia de prensa que «hay un pago gestionado por las FARC ante el gobierno del presidente Chávez, de 300 millones de dólares, para apoyar la causa terrorista». El oficial mencionó otro documento en el que Chávez se habría comprometido a entregar fusiles usados a ese grupo rebelde y a formar una alianza militar en caso de una eventual agresión de Estados Unidos.

    A partir de ahí, los tres países fronterizos se enzarzaron en una ofensiva diplomática que hizo aumentar la tensión en la región y llevó a EE.UU. -principal aliado financiero y militar de Colombia- a pedir un esfuerzo para evitar que el conflicto suba de intensidad.

    La preocupación de la comunidad internacional se basa en los recientes movimientosde tropas ordenados por los gobiernos de Quito y de Caracas hacia sus respectivas fronteras. Chávez ordenó desplegar 10 batallones en los estados de Zulia, Tachira y Apure y, según el comandante de la cuarta división blindada de Venezuela, Alejandro Tineo, todo está «listo para salir hacia la frontera».

    Un comunicado de la presidencia colombiana intentaba sacar el conflicto diplomático fuera del ámbito de la Defensa al reiterar su «afecto y respeto a los pueblos hermanos de Ecuador y de Venezuela», y anunciar que «no hará movimientos de tropas a las fronteras que tiene con esos países».

    Lo que sí mantiene Colombia es su decisión de denunciar ante las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA) los acuerdos presuntamente suscritos entre las Fuerzas y los gobiernos de Ecuador y Venezuela.

  • Tropas

    La respuesta de Correa fue, además de movilizar tropas junto a sus fronteras con Colombia, negar cualquier relación con la guerrilla y expulsar al embajador colombiano (al igual que Venezuela).

    EE.UU., por boca del portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey, ha instado a Colombia y a Ecuador a buscar una salida diplomática para el conflicto generado por el bombardeo efectuado por Bogotá a un campamento de la guerrilla de las FARC en territorio ecuatoriano.

    La preocupación por los alcances de la crisis se extendió por todo el continente. La OEA anunció que su consejo permanente se reunirá hoy, mientras los principales países de la región, México, Brasil y la Argentina exhortaron a abrir camino a una negociación.

    Marco Aurelio García, principal asesor de la presidencia brasileña, dijo que se está movilizando «toda la fuerza de la diplomacia brasileña y de otras capitales sudamericanas para reducir al máximo la tensión». Por su lado, el secretario general de la ONU, Ban Kimoon, pidió «moderación» a los países involucrados.
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