La inflación se disparó en agosto a casi el 10% anual y preocupa al mercado financiero

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Brasilia - La inflación en Brasil se ubicó en 0,87% en agosto, el peor registro para ese mes desde 2000, y acumuló 9,68% interanual, al filo de los dos dígitos temidos por el mercado y por el Gobierno Jair Bolsonaro en un contexto de deterioro de las expectativas políticas y económicas.

En lo que va de año, el índice de precios al consumidor avanzó 5,67%, superando el techo de la meta del Banco Central de Brasil (BCB), establecido en 5,25% para todo el año.

“Es la mayor variación para agosto desde 2000”, informó ayer el oficial Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). En agosto de 2020, la inflación marcó 0,24%, mientras que en julio de este año fue de 0,96%.

Ante el preocupante escenario, el mercado financiero espera ahora un incremento mayor de las tasas de interés por parte del BCB, lo que podría contribuir a diluir más el rebote de la economía tras el Gran Confinamiento de 2020.

El rubro que más impactó en el avance de los precios fue el del transporte, especialmente debido al alza del 2,80% de los combustibles, consecuencia del alza del petróleo en el mercado internacional. En lo que va del año, la nafta acumula un avance del 31,09% y el etanol, del 40,75%.

Eso, a su vez, es uno de los motivos de una preocupante huelga de camioneros en varios estados (ver aparte).

Asimismo, dos rubros que tuvieron un gran impacto en los precios, influenciados por la grave crisis hídrica que vive el país, fueron alimentación y bebidas (1,39%) y gastos de vivienda (0,68%), con destaque de la energía eléctrica (1,10%).

Causas

Para Luciano Nakabashi, profesor asociado de la Facultad de Economía de Riberão Preto de la Universidad de San Pablo, otros factores presionan los precios al alza en Brasil, entre ellos, la depreciación del real, que encarece las importaciones, y “una serie de problemas en las cadenas productivas globales que provocaron un aumento en algunos productos”.

El dato de la inflación de los últimos 12 meses revive los temores de una inflación de dos dígitos, una situación que Brasil vivió en los 80 y los 90 del siglo pasado.

Para el economista André Perfeito, de la consultora Necton, el dato de agosto “es una noticia vieja, por decirlo de algún modo. Los ajustes de la energía y la crisis hídrica, sumados a los efectos de una paralización parcial de camioneros, hacen que el mercado esté más resistente”.

La disparada inflación es, junto al desempleo –que afecta a 14,4 millones de brasileños– el peor dolor de cabeza en el terreno económico para Bolsonaro, cuya popularidad cayó a su menor nivel (24%) por su caótica gestión de la pandemia y las investigaciones judiciales en su contra.

En ese sentido, las manifestaciones del martes, en las que el presidente de ultraderecha tensó el ambiente político al amenazar con cerrar el Supremo Tribunal Federal (STF) y desoír sus sentencias también comienza a impactar en la economía. Desde entonces, el real se ha depreciado más y la Bolsa de San Pablo se ha desplomado.

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