Informe de EEUU asegura que Irán detuvo en 2003 su programa nuclear
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El informe indica que tenía "mucha confianza" en que Irán detuvo su programa de armas nucleares a fines de 2003 y "moderada confianza" en que ese programa no se reinició al menos hasta mediados de 2007.
"La decisión de Teherán de detener su programa de armas nucleares sugiere que está menos decidido a desarrollar armas nucleares de lo que habíamos estado considerando desde 2005", señaló el informe, que agrega que Irán parece haberse doblegado a la presión internacional.
Sin embargo, los servicios de inteligencia opinan "con un grado de confianza que va de moderado a elevado que Teherán mantiene abierta, como mínimo, la opción" de un arma nuclear. Es precisamente esa "opción" la que los gobiernos occidentales quieren quitarle a Irán.
El enriquecimiento de uranio en el que se involucró Irán producirá el combustible necesario para sus futuras centrales civiles, asegura el régimen islámico.
Pero enriquecido al 90%, el uranio puede servir asimismo como material para una bomba atómica. El Consejo de Seguridad de la ONU impuso dos paquetes de sanciones a Irán por su rechazo a suspender el enriquecimiento.
Ante la persistencia del régimen de Teherán de desafiar las exigencias del Consejo de Seguridad, el gobierno estadounidense presiona para que se apruebe un tercer paquete de sanciones.
La inteligencia estadounidense opina "con un grado de confianza moderado" que Irán estaría en condiciones técnicas de producir suficiente uranio altamente enriquecido como para fabricar armas atómicas entre 2010 y 2015.
Tampoco excluye que Irán haya adquirido o pueda adquirir en el futuro un arma nuclear o el material fisible para una bomba.
Pero observa que si Irán detuvo sus planes de armas nucleares en 2003 fue, "en primer lugar" a causa de la "presión internacional", lo que sugiere que "Irán podría ser más vulnerable a las influencias sobre el tema" de lo que el gobierno estadounidense suponía.
Irán era presidido en 2003 por el reformista Mohammad Jatami, reemplazado luego por el ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, cuyo acceso al poder coincidió con un considerable endurecimiento.
Pero el asesor del presidente George W. Bush para la seguridad nacional, Steve Hadley, sacó provecho de esa "vulnerabilidad".
Según él, el informe confirma el peligro y la pertinencia de la estrategia estadounidense, que combina presión y diplomacia: "la comunidad internacional tiene que acentuar la presión sobre Irán --con aislamiento diplomático, sanciones de la ONU y otras presiones financieras-- e Irán tiene que decidir si quiere negociar una solución".



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