10 de marzo 2007 - 00:00

Inició la Conferencia de Bagdad y propició inéditos contactos entre EEUU e Irán

Nuri al Maliki, al inicio de la Conferencia Internacional que busca llevar un poco de paz a un Irak convulsionado.
Nuri al Maliki, al inicio de la Conferencia Internacional que busca llevar un poco de paz a un Irak convulsionado.
Bagdad (Reuters/EFE/AFP) - El primer ministro iraquí instó ayer a los rivales regionales a dejar de usar Irak como campo de batalla para sus propias guerras, en unas palabras pronunciadas durante una reunión en la que funcionarios estadounidenses se sentaron con sus adversarios de Irán y Siria.

Sobre el tema que domina la conferencia internacional, el representante iraní, Abbas Araghtchi, negó ayer que su país aliente la violencia en el país vecino y dijo que la responsabilidad es de las tropas estadounidenses.

"Para asegurar la paz y la estabilidad en Irak se necesita un calendario de retirada de las tropas extranjeras. Creemos que la presencia de fuerzas extranjeras en Irak contribuye a la ausencia de seguridad (...) en ese país", dijo a la prensa Araghtchi, viceministro de Relaciones Exteriores para asuntos legales e internacionales.

Araghtchi también se refirió a las acusaciones de Estados Unidos de que Irán hace llegar armas y explosivos a los grupos armados chiitas en Irak.

"No hay razón alguna para que intervengamos en los asuntos internos de Irak. Yo creo que lamentablemente los norteamericanos tienen muy malos servicios de inteligencia. Ya han cometido muchos errores en Irak basados en informaciones falsas. Esperamos que esos errores no se repitan", recalcó el responsable iraní.

Antes que confrontar, el jefe de la delegación estadounidense, Zalmai Jalilzad, aseguró ayer que las conversaciones que ha mantenido con Irán durante la conferencia de Bagdad suponen un "buen primer paso" para la seguridad y la estabilidad en Irak.

En una rueda de prensa celebrada tras la conferencia de los países vecinos de Irak, Jalilzad precisó, sin embargo, que "esperaremos y veremos como evoluciona la situación, especialmente en la cuestión de la entrada de armas y personas y el apoyo a las milicias". 

La conferencia de Bagdad tiene como propósito frenar la violencia sectaria en Irak e impedir que se extienda el conflicto por toda la región.

En un discurso abierto, el primer ministro Nuri al Maliki dijo que quienes tienen un papel en la paz en Oriente Próximo deberían permanecer firmes contra el terrorismo en Irak.

"Pedimos a todos que asuman la responsabilidad moral adoptando una posición firme y clara contra el terrorismo en Irak y cooperar en la eliminación de las fuerzas del terror", dijo Maliki.

El primer ministro iraquí dijo que la violencia "es una epidemia internacional, cuyo precio paga el pueblo iraquí y nuestro país está en el frente de la confrontación".

"Hacer frente al terrorismo lleva consigo frenar cualquier forma de apoyo económico, mediático o religioso, así como apoyo logístico y el flujo de armas y hombres que se transforman en bombas que matan a nuestros niños, mujeres y ancianos, y destruyen nuestras mezquitas e iglesias".

Irak convocó el encuentro para lograr apoyo regional para hacer frente a unos enfrentamientos que han matado a decenas de miles de personas y obligado a emigrar a dos millones de personas desde la invasión estadounidense que derrocó a Saddam Hussein hace cuatro años.

Washington ha acusado a Irán y Siria de fomentar la violencia en Irak, algo que ambos niegan. Funcionarios de seguridad en la región afirman que extremistas sunitas de las vecinas Arabia Saudita y Siria están entrando en Irak.

Irán es un aliado clave de la mayoría chiíta de Irak, mientras que Arabia Saudita y otros países han respaldado tradicionalmente a la minoría sunita.

La conferencia reunió a funcionarios de nivel medio de los vecinos de Irak, de los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU - Estados Unidos, Rusia, Francia, China y Reino Unido - y de países árabes.

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