15 de septiembre 2005 - 00:00

Inminente caída del jefe de Diputados en Brasil

Brasilia (EFE, AFP, ANSA, Reuters, diarios locales) - El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, el ultraconservador Severino Cavalcanti, quedó ayer al borde de la destitución o la renuncia después de que se presentaran nuevas pruebas de corrupción en su contra. En tanto, al cierre de esta edición, el pleno de la cámara definía si destituía al diputado Roberto Jefferson, quien con sus denuncias desató el escándalo que afecta al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Según el sitio on line del diario «Folha de Sao Paulo», Cavalcanti dijo anoche que se tomaría 72 horas para decidir si pide licencia a su cargo, aunque reiteró que «ni muerto» renunciará.

Lo cierto es que su situación se volvió insostenible después de que se presentaran nuevas pruebas en su contra y de que el gobernante Partido de los Trabajadores declinara su defensa y decidiera abandonarlo a su suerte.

Según observadores, Cavalcanti, condecorado por Lula pocos días antes de que fuera denunciado de haber cobrado una coima, era una pieza clave para cerrar con sanciones leves a los implicados en el escándalo de corrupción que conmueve al país.

Su secretaria personal, Gabriela Quenia Martins, admitió ayer a la Policía que recibió dinero de un empresario en nombre de su jefe, que luego lo usó para financiar campañas políticas de su hijo.

Así lo dijo después de que el concesionario del restorán del Congreso, Sebastiao Buani, entregara a la Policía una copia del cheque por 7.500 reales (3.200 dólares al cambio actual) que emitió en su nombre en julio de 2002.

Según dijo Buani en conferencia de prensa, le tuvo que entregar ese cheque a Martins a consecuencia de la extorsión que sufrió de Cavalcanti, cuando éste era primer secretario de la Cámara baja y le exigió el dinero para renovar el contrato de concesión.

• Exigencia

La víspera, por las denuncias de Buani, cinco partidos opositores habían exigido su destitución. A ese pedido, pese a que se había resistido en principio, se adhirió ayer el Partido de los Trabajadores.

En tanto,
el pleno de la Cámara comenzaba a votar anoche una propuesta de destitución de Jefferson, el primer denunciante de un extendido esquema de coimas en el Congreso, por «violación al decoro parlamentario».

El legislador, que durante el curso de sus denuncias admitió haber recibido del PT 1,5 millón de dólares en fondos no declarados para financiar campañas políticas, se presentó con un duro discurso en el que, a diferencia del pasado, atacó duramente a Lula.

«Dejé desnudo al rey. Le mostré a Brasil quiénes son esos fariseos, le mostré a Brasil lo que es el gobierno Lula», dijo.

«Yo cumplí mi misión, no retiro una coma de lo que dije», afirmó Jefferson, quien señaló que en sus 23 años de mandato como parlamentario
«nunca hubo un gobierno más corrupto que el actual».

Según él, Lula, «si no es culpable por acción, entonces lo es por omisión». «No sabe lo que lee, no sabe lo que firma ni sabe lo que hace. Es perezoso y lo de él es pasear en avión, porque gobernar no le gusta», añadió.

Mientras, el diputado
José Borba, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), acusado como otros 17 de haber recibido dinero ilegal, renunció a su cargo, evitando su destitución y una eventual inhabilitación. Contrariamente, seis legisladores del PT se beneficiaron con una medida judicial cautelar que impide su remoción.

La medida fue tomada por el presidente del Supremo Tribunal Federal (corte suprema), Nelson Jobim, que consideró que los diputados no contaron con un «amplio derecho a la defensa» durante las investigaciones realizadas en el Congreso.

El concesionario del restorán del Congreso de Brasil, Sebastiao Buani, mostró ayer una copia del cheque con el que coimeó al presidente de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti.

Dejá tu comentario

Te puede interesar