26 de mayo 2008 - 00:00

Insistirá Hilda Molina en viajar a la Argentina

Hilda Morejón es recibida por su bisnieto Roberto Quiñones y su familia a su llegada el sábado a Buenos Aires. Se espera ahora que el régimen comunista cubano autorice a la hija de la anciana, Hilda Molina, a reunirse con los suyos.
Hilda Morejón es recibida por su bisnieto Roberto Quiñones y su familia a su llegada el sábado a Buenos Aires. Se espera ahora que el régimen comunista cubano autorice a la hija de la anciana, Hilda Molina, a reunirse con los suyos.
La Habana (EFE, AFP) - La médica opositora cubana, Hilda Molina, dijo ayer que iniciará los trámites para visitar a su familia en la Argentina, una posibilidad que Cuba le niega hace 14 años pese a que permitió a su madre, Hilda Morejón, hacerlo después de dos años de espera.

«Voy a hacer gestiones, como las hace un cubano cualquiera que desea visitar a su familia», declaró Molina, de 65 años, cuya madre de 89 años, llegó el sábado a la noche a Buenos Aires, tras ser autorizada por el régimen de Raúl Castro.

«Cuando me sienta un poco mejor, voy a iniciar los trámites como una abuela cualquiera que desea conocer a sus nietos», añadió Molina, madre del médico cubano Roberto Quiñones, casado con Verónica Scarpati, de nacionalidad argentina al igual que los dos hijos de la pareja.

Respecto del viaje de Morejón, que «era la prioridad de la familia», Molina comentó que «el gobierno del general Raúl Castro sólo actuó con sentido común y con piedad hacia una anciana». «Mi madre llegó perfectamente bien, fue una cosa lindísima, ya mi hijo la examinó y la encontró muy cuidadita», apuntó.

La anciana apareció en silla de ruedas y fue abrazada efusivamente por Quiñones y sus dos bisnietos, en medio del aplauso de las decenas de pasajeros que se encontraban en la terminal aérea. «Siempre hay fe, hasta hace unos meses no había ningún cambio. Sin embargo, esta nueva actitud de Raúl Castro abre una expectativa», dijo Quiñones a los periodistas sobre la posibilidad de reencontrarse con su madre.

Molina fue directora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), una institución insignia de la medicina cubana, a la que renunció en 1994 tras plantear cuestionamientos éticos sobre el manejo del tejido fetal humano.

Dejá tu comentario

Te puede interesar