Bruselas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La Unión Europea decidió ayer indagar en la denuncia de que la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. tiene una red de prisiones secretas en Europa del Este y en otras regiones del mundo, lanzada por el diario «The Washington Post» y ratificada por una importante organización de defensa de los derechos humanos.
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Mientras, los gobiernos de países supuestamente involucrados en la denuncia -Polonia, Rumania, Hungría, Bulgaria y República Checa-salieron ayer a rechazar en forma tajante la versión de que albergan centros de detención clandestinos conocidos como « sitios negros».
La Comisión Europea -Poder Ejecutivo de la UE-«quiere saber cuál es la verdad de esas historias. Comprobaremos la certeza de esas informaciones», dijo Friso Roscam Abbing, el vocero del bloque sobre Justicia y Seguridad. «Cuando terminemos este examen, daremos más definiciones sobre nuestra posición», agregó, dejando claro que el chequeo de información no significaba la apertura de una investigación formal.
«The Washington Post» publicó el miércoles que la CIA tiene prisiones secretas en al menos ocho países, incluidos Tailandia y Afganistán, y «numerosos estados democráticos de Europa del Este» cuyo nombre no reveló. No obstante, la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch afirmó ayer que se trataría de Polonia y de Rumania, aliados de Estados Unidos desde el inicio de la crisis iraquí.
Frente a esta situación, que involucraría a un país miembro de la UE -Polonia-y otro que aspira a serlo -Rumania-, la comisión recordó que las prisiones secretas no son compatibles con los valores fundamentales del bloque.
Más allá de las tajantes desmentidas de Polonia, Rumania, Hungría y Bulgaria, llamaron la atención las declaraciones del ministro checo del Interior, Frantisek Bublan, quien reconoció que Washington presentó a Praga una petición para instalar en ese país un centro de detención para los prisioneros de la base de Guantánamo que su gobierno rechazó.
«Se llevaron a cabo negociaciones hace cerca de un mes. Los estadounidenses hicieron esfuerzos para instalar aquí algo de ese tipo, pero no lo lograron», subrayó Bublán al diario local «Aktualne».
En medio de un llamativo silencio de dos días de la Casa Blanca, el «Post» retomó ayer el asunto y aseguró en un editorial que el centenar de presuntos miembros de la red Al-Qaeda que Estados Unidos mantiene en secreto en cárceles de Europa del Este se encuentra en la misma situación que los « desaparecidos» de las dictaduras del Tercer Mundo. En el texto, titulado «Rebelión en contra del abuso», el diario denunció: «Guardados en celdas oscuras y subterráneas, los presos no tienen ningún derecho, nadie los visita excepto la CIA y nadie chequea su estado de salud, ni siquiera la Cruz Roja Internacional».
En tanto, «The New York Times» también condenó en su editorial principal las presuntas cárceles ocultas. Responsabilizó al vicepresidente, Dick Cheney, por esa política, y recordó en términos inusualmente duros que fue desde su oficina donde en 2002 se ayudó a redactar el «memo infame para legalizar la tortura», apartando a Estados Unidos de la Convención de Viena.
Además, el «Times» recordó la reciente discusión en el Senado estadounidense en la que Cheney argumentó a favor que los agentes de la CIA estuvieran exentos de la ley que prohíbe el maltrato a los prisioneros.
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