Bagdad (ANSA, Reuters, AFP) - La aviación aliada estadounidense y británica intensificó ayer los ataques contra objetivos iraquíes, que tuvieron una consecuencia de ocho muertos y nueve heridos. Los bombardeos, habituales desde 1991, aunque no con este número de bajas, se produjeron en momentos en que se propaga la controversia tanto internacional como doméstica en los Estados Unidos y Gran Bretaña sobre una guerra frontal contra el régimen de Saddam Hussein.
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«Los criminales norteamericanos y británicos cometieron un nuevo crimen contra nuestro pueblo resistente, cuando sus aviones de combate bombardearon instalaciones civiles en la provincia de Bassora», a unos 500 kilómetros al sur de Bagdad, manifestó un portavoz iraquí. En un comunicado, el comando aliado admitió haber realizado bombardeos. «En respuesta a maniobras hostiles, recientes aviones de la coalición usaron armas de precisión para atacar sistemas de defensa con radar.»
Según Bagdad, en los raid anglonorteamericanos sobre Irak en 1991, murieron 1.492 iraquíes. La zona de exclusión aérea sobre Irak, que fue impuesta luego de la Guerra del Golfo de 1991, es controlada por aviones que operan desde la base de Incirlik, Turquía.
En tanto, más voces del Partido Republicano de George W. Bush se suman al rechazo al anunciado ataque a Irak. El ex secretario de Estado, James Baker, advirtió al presidente Bush sobre los peligros de actuar en forma unilateral contra Irak. «Aunque los Estados Unidos puedan ciertamente triunfar, deben hacer todo lo posible para no hacerlo solos, y el presidente debe rechazar el consejo de quienes proponen esa vía», escribió en «The New York Times». James Baker, secretario de Estado de George Bush padre, estimó que «buscar una nueva autorización (de la ONU) es ahora política y prácticamente necesario, y ayudará a lograr apoyo internacional».
Sin embargo, el jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix, argumentó que no es necesaria una nueva resolución del Consejo de Seguridad. «El problema es que Irak no ha cumplido» con las resoluciones adoptadas, opinó Blix.
En las últimas dos semanas, varios pesos pesados republicanos expresaron su preocupación de una acción unilateral contra Bagdad. Ayer, el presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, Bob Graham (demócrata), y el senador republicano Arlen Specter se mostraron de acuerdo con la propuesta de Baker.
Por otra parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Kamal Jarazi, contradijo a su par de Defensa y advirtió que su país no será neutral en un ataque estadounidense a Irak. «Nadie tiene derecho a decidir en lugar del pueblo iraquí», sostuvo.
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