18 de junio 2002 - 00:00

Irak, cada vez más en la mira

Washington (EFE, Reuters) - El gobierno de los EE.UU. avanzó ayer en su nuevo proyecto de seguridad que autorizaría ataques preventivos contra países o terroristas que intenten atacar su territorio, mientras que el régimen iraquí de Saddam Hussein se perfila cada vez más como un objetivo claro.

La nueva doctrina, para la que el presidente George W. Bush pidió la elaboración en un documento final, podría estar lista en agosto próximo, antes de lo previsto, según informó «The New York Times» en su última edición. Sin embargo, Irak restó importancia a las informaciones dadas a conocer por la prensa de los EE.UU., argumentando que no se trata de una «política nueva». «No es nuevo (...) los Estados Unidos han estado conspirando contra Irak durante los últimos 30 años», dijo el ministro de Relaciones Exteriores iraquí, Naji Sabri, a un grupo de periodistas extranjeros. «Ese reporte no tiene nada nuevo, pero la política de los EE.UU. es tratar de engañar a la opinión pública mundial de vez en cuando», dijo Sabri.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aseguró en la última jornada que el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca será el encargado de plasmar por escrito ese principio y se escudó en ello para no hablar de su contenido específico.

Rumsfeld, en una conferencia de prensa en el Pentágono, evitó decir las palabras «ataque preventivo», y señaló que «no hay otra opción cuando se trata de actos terroristas».

• Objetivo

Irak, contra cuyo presidente se han autorizado acciones encubiertas por parte de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), se perfila como uno de los objetivos más claros de esta nueva doctrina. Los Estados Unidos tienen desde hace años a Irak en la lista de países que apoyan el terrorismo internacional, y también lo acusan de desarrollar armas de destrucción masiva (nucleares, químicas o biológicas).

Rumsfeld no reconoció abiertamente si Irak sería un objetivo de esa nueva política, pero sí dejó claro que el régimen de Bagdad supone una amenaza creciente para los Estados Unidos.

«Cada día que pasa, sus programas de desarrollo (de armas de destrucción masiva) avanzan, y con ellos, su poder en armas de destrucción masiva y la capacidad para dispersarlas», afirmó el jefe del Pentágono. Las medidas de la Casa Blanca contra Hussein, que fueron divulgadas el domingo por la prensa estadounidense, incluyen la posibilidad de ayudar a la oposición, favorecer un golpe de Estado o incluso de asesinar al presidente iraquí en caso de «legítima defensa», una alternativa algo nebulosa que no ha sido explicada.

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