28 de abril 2004 - 00:00

Irak: EE.UU. intenta reocupar zona abandonada por España

George W. Bush
George W. Bush
Bagdad (ANSA, EFE, Reuters) - La guerra generalizada retornó ayer a Irak, cuando Estados Unidos bombardeó los principales centros de la resistencia, la ciudad sunnita de Falluja y la chiita de Najaf. En esta última se informó de la muerte de al menos 64 milicianos que responden al clérigo chiita radical Moqtada Sadr, mientras que en el bastión sunnita de Falluja anoche se libraban encarnizados combates.

La nueva ofensiva -la más feroz de la posguerra, ya que incluyó bombardeos desde aviones- coincidió con el retiro de los soldados españoles de la ciudad de Najaf, controlada por los milicianos del ejército de Mehdi, la milicia de Sadr.

El comando estadounidense inició los bombardeos en Falluja -300.000 habitantes-apenas cayó la noche en Irak, luego de la muerte de un marine estadounidense a manos de la resistencia y cuando venció el plazo dado para el desarme de la población. Según testigos, los bombardeos se registraron en el barrio de Golan, en el norte de la ciudad, y duraron casi 90 minutos. En los edificios se observaron fuertes explosiones y densas columnas de humo. Intervinieron aviones caza y bombarderos-AC-130. Imágenes televisivasmostraron dos grandes incendios a unos 150 metros de distancia entre sí y enormes columnas de humo.

• Convocatorias

Desde los altoparlantes de los minaretes de las mezquitas partieron convocatorias de los religiosos para defender a la ciudad del asedio norteamericano. Falluja se encuentra rodeada desde el 5 de abril por unos 2.000 militares, tras el episodio en el que una turba asesinó y descuartizó a cuatro civiles estadounidenses en esa ciudad, bastión de la resistencia sunnita. En la represalia estadounidense desatada en las últimas semanas murieron al menos seiscientos iraquíes en Falluja, y varias decenas de estadounidenses también cayeron abatidos.

En la noche del lunes y la madrugada ayer Washington lanzó un devastador ataque contra posiciones del ejército de Mehdi en Najaf, con helicópteros artillados y aviones caza. Por tierra, la infantería intentó desestabilizar a la defensa de la ciudad santa chiita donde se encuentra el clérigo Al-Sadr, buscado vivo o muerto por las fuerzasestadounidenses. «La situación en Najaf es explosiva», dijo el jefe del régimen de ocupación, Paul Bremer.

Al igual que en Falluja, la resistencia al asedio fue fuerte. El general estadounidense Mark Kimmit reconoció que por lo menos 64 rebeldes murieron en combate con los soldados estadounidenses, aunque voceros chiitas indicaron que muchos de los fallecidos eran civiles y no combatientes. El ataque se produjo apenas se habían marchado las tropas españolas de su base de Najaf por orden del flamante presidente de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien anunció que el 27 de mayo ya no habrá españoles en Irak.

En una conferencia de prensa en Bagdad, Kimmit dijo que los aviones caza intervinieron contra una posición antiaérea cerca de la ciudad santa y que en un bombardeo murieron 57 milicianos. Otros siete murieron al intentar atacar un tanque de la coalición.

En Najaf hubo varias manifestaciones antiestadounidenses durante la sepultura de cinco de las víctimas de los combates. La situación era más calma en Sadr City, barrio empobrecido chiita de Bagdad, donde sin embargo la resistencia mató a un soldado estadounidense en una emboscada.

En tanto,
el derrocado presidente iraquí Saddam Hussein, prisionero de guerra del régimen de ocupación estadounidense, recibió la segunda visita en poco más de dos meses del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

«Un encuentro entre Saddam Hussein y miembros del CICR tuvo lugar en su sitio de detención, que es mantenido en secreto», dijo el general Kimmit. La visita fue encabezada por un delegado del CICR acompañado por un intérprete y un médico. Una versión indica que Hussein entregó a sus visitantes una carta para su familia.

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