19 de septiembre 2007 - 00:00

Irak estudia ahora echar a más ejércitos privados

Un grupo de guardias privados posa en Bagdad mientras a susespaldas vuela un helicóptero de la empresa de seguridadBlackwater. Su tarea consiste en dar apoyo a las tropas y enproteger instalaciones y a funcionarios extranjeros en Irak.
Un grupo de guardias privados posa en Bagdad mientras a sus espaldas vuela un helicóptero de la empresa de seguridad Blackwater. Su tarea consiste en dar apoyo a las tropas y en proteger instalaciones y a funcionarios extranjeros en Irak.
Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El gobierno iraquí revisará todos los permisos concedidos a empresas de seguridad privada tras retirar la licencia a la estadounidense Blackwater, cuyos agentes mataron el domingo a 9 civiles.

En un comunicado emitido ayer, el gobierno del primer ministro Nuri al-Maliki anunció que revisará todos los contratos con compañías privadas, tanto extranjeras como locales.

«El gobierno ha decidido reconsiderar las normas que rigen el trabajo de todas las compañías de seguridad en Irak», señaló el comunicado oficial. Según el texto, el objetivo de la medida es regular la situación de ese tipo de empresas -dedicadas a tareas de protección y escolta de personalidadesconforme a la ley iraquí.

El gobierno hizo este anuncio un día después de que el Ministerio de Interior prohibiera las actividades de la compañía estadounidense Blackwater, algunos de cuyos agentes mataron el domingo pasado a 9 civiles e hirieron a otros 15 en el oeste de Bagdad.

Los hechos ocurrieron cuando una caravana del Departamento de Estado de EE.UU., escoltada por guardias de Blackwater, pasaba por la Plaza Al-Nusur y alguien disparó contra el vehículo, posiblemente un francotirador, según la prensa estadounidense. Al sentirse atacados, los guardias dispararon a ciegas y mataron a 9 civiles que se encontraban cerca, además de dejar a otros 15 heridos, según denunció la policía iraquí.

  • Protección

    Un portavoz de Blackwater aseguró que «contrariamente a lo que indican algunos informes de Irak, el convoy fue violentamente atacado por insurgentes y nuestra gente hizo su trabajo. Dispararon para proteger vidas humanas».

    La compañía, que es la mayor de las decenas de empresas de seguridad que operan en el país árabe, se encarga de la protección de los diplomáticos de EE.UU., entre ellos, la del embajador Ryan Crocker y la de las delegaciones estadounidenses que visitan Irak, para lo que cuenta incluso con helicópteros.

    La muerte de los 9 civiles fue el suceso de mayor gravedad en el que se ha visto implicada la firma desde el inicio de sus actividades en Irak tras la ocupación estadounidense en abril de 2004.

    Según un comunicado de la oficina del primer ministro Al-Maliki, emitido ayer, la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, le comunicó a éste por teléfono «su disculpa personal y la del gobierno estadounidense por el accidente».

    Al-Maliki y Rice acordaron emprender una investigación «justa y transparente» del incidente y «castigar» a los responsables del ataque, agregó la nota.

    El gobierno local, en tanto, reivindicó el derecho de la Justicia a castigar a los culpables. «Esta compañía está sujeta a la legislación iraquí, y el crimen fue cometido en territorio iraquí, por lo que debe ser la Justicia iraquí la responsable de juzgar el caso», aseguró el miembro del Consejo Judicial Supremo, el más alto tribunal del país, Abdul Sattar Ghafur Bairaqdar. «Los familiares de las víctimas tienen derecho a acudir a la Justicia iraquí», añadió.

    Sin embargo, los agentes de seguridad de las compañías privadas que operan en Irak no están sometidos a la legislacióniraquí, según la orden 17 del 27 de junio de 2004 de la Autoridad Provisional estadounidense en Irak, aún vigente, y que requiere el consentimiento del país de procedencia para su procesamiento.

  • Desconocimiento

    Según un informe del Departamento de Documentación del Congreso de Estados Unidos del pasado 11 de julio, unos 2.500 guardias de seguridad y escoltas privados trabajan en Irak sólo para el Departamento de Estado norteamericano. Según el citado estudio, que subraya que el monto total del gasto del gobierno estadounidense en servicios de seguridad privados en Irak es desconocido, Blackwater emplea a 987 agentes privados para los cometidos asignados por el Departamento de Estado, en contratos valuados en 500 millones de dólares.

    Del total de agentes y escoltas, reclutados mayoritariamente entre ex miembros de los cuerpos de elite de las Fuerzas Armadas norteamericanas, 744 son estadounidenses, 12 iraquíes y 231 de terceros países.

    Este último desencuentro entre los gobiernos de Irak y EE.UU. agrava el conflicto que comenzó cuando la Casa Blanca expresó su insatisfacción por la gestión del primer ministro iraquí.

    Blackwater ya había sido el centro de atención cuando el 31 de marzo de 2004 cuatro de sus agentes, ex miembros de los cuerpos especiales de la Marina y el Ejército estadounidenses, fueron asesinados y sus cadáveres vejados en Faluya.
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