Bagdad (ANSA, EFE, Reuters) - Dos atentados, separados por cinco minutos, causaron 56 muertos y 200 heridos contra las sedes de los partidos kurdos en Erbil, norte de Irak, lo que dejó prácticamente diezmada la representación de esa importante minoría étnica iraquí.
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La peor jornada de sangre en lo que va del año en Irak fue atribuida por autoridades kurdas a «terroristas extranjeros», sobre todo de Al-Qaeda. Los atentados fueron a las sedes del Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y la Unión Democrática del Kurdistán (UPK), rivales entre sí y aliados de Estados Unidos en el derrocamiento de Saddam Hussein. Entre los fallecidos se encuentran el gobernador de Erbil, Akram Mintik; el viceprimer ministro de la región, Sami Abdul Rahman; los ministros Shawkat Shaikh Yazdin y Saad Abd Allah, y los dos dirigentes de los partidos kurdos Saad Abdallah (PDK) y Shahwan Abbas (UPK), confirmaron fuentes locales.
Con diferencia de minutos, dos atacantes suicidas hicieron detonar los explosivos que llevaban en sus ropas en las sedes de los dos partidos, distantes diez kilómetros entre sí, a las 10.30 local, revelaron testigos. En el momento de la detonación en Erbil, ambas sedes partidarias estaban repletas de personas que se habían acercado a festejar la fiesta musulmana del Aid al-Adha (Fiesta del Sacrificio), que dura cuatro días.
•Víctimas
El brigadier general Mark Kimmitt, en una conferencia de prensa ofrecida en Bagdad, confirmó que los muertos son 56.
El resultado final de ambos atentados era anoche aún provisorio: un responsable de la morgue a la cual fueron trasladados los cadáveres pronosticó que se espera recibir «muchos más». Según fuentes kurdas, el hallazgo de «parte del tronco y del rostro» de uno de los atacantes, que es «subsahariano», es una prueba de que el atentado «fue obra de Al-Qaeda».
Otro oficial del gobierno regional, OsmarYawer Saleh, del PDK, dijo a la prensa extranjera que cada agresor suicida portaba seis kilos de TNT y atribuyó los ataques a «remanentes del régimen de Saddam Hussein y a terroristas extranjeros». Recientemente, el líder del UPK, Jalal Talabani, acusó a «Al-Qaeda, Ansar Al-Islam y otros terroristasvenidos de afuera» de ser los responsables de los atentados en Irak. Con unos 800 militantes, Ansar Al-Islam (seguidores del Islam, a quienes los estadounidenses atribuyen nexos con Al-Qaeda) controlaba un pequeño enclave en el nordeste kurdo de Irak antes de ser expulsado por tropas de la coalición en marzo pasado.
El doble atentado coincidió, además, con la llegada imprevista a Bagdad del vicesecretario de Defensa estadounidense, Paul Wolfowitz, uno de los estrategas de la guerra lanzada el año pasado.
En tanto, se supo que tres iraquíes murieron, 35 fueron capturados y se decomisó una importante cantidad de armamento durante una operación de tres días que el ejército estadounidense efectuó en Baiji, a 200 kilómetros al norte de Bagdad. Se registraron más de 600 casas durante la operación.
Además, un soldado norteamericano murió y otros 12 resultaron heridos en un ataque perpetrado con cohetes contra una base militar de Estados Unidos en Balad.
En otro episodio, veinte saqueadores murieron cuando entraron en un polvorín para robar la munición al sur de Bagdad, informó el teniente coronel Robert Stezelecki, portavoz de la fuerza multinacional destacada en Irak.
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