Irak: un nuevo atentado empaña el comienzo de la retirada de EEUU
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Pese a la pronta retirada de EEUU, en Irak persiste la violencia.
Tras el derrocamiento del régimen de Sadam y el fin de la invasión en mayo de 2003, el entonces presidente de EEUU, George W. Bush, nombró al experto en terrorismo Paul Bremer como Administrador civil para que dirigiera la transición en Irak y formara un Gobierno interino que vería la luz un mes más tarde.
Pero antes, en diciembre de 2003, las tropas estadounidenses se apuntaban un tanto con la detención de Sadam en un zulo de una granja al sur de Tikrit, al norte de la capital. El dictador fue ejecutado en la horca tres años después, tras ser juzgado por un tribunal iraquí.
Por contra, los soldados estadounidenses también protagonizaron episodios polémicos como las torturas en la cárcel de Abu Graib en 2004, el asalto a la ciudad de Faluya en abril y noviembre de ese mismo año, que concluyó con más de 16.000 supuestos insurgentes muertos, o la matanza de 24 civiles en la localidad de Hadiza, en noviembre de 2005.
Además, la intensa presencia militar no logró reducir los índices de violencia, que se dispararon en febrero de 2006 tras un atentado contra una mezquita chií en Samarra, al norte de Bagdad.
El 13 de julio de 2006, Al Muzana se convirtió en la primera provincia no kurda controlada por las tropas iraquíes y poco después, el 7 de septiembre, el primer ministro, Nuri Al Maliki, recibió el mando de las tropas iraquíes y la responsabilidad sobre las operaciones de seguridad.
Sin embargo, hasta la firma de un acuerdo de seguridad entre Bagdad y Washington el 14 diciembre de 2008 no quedó fijada la fecha límite para la total retirada estadounidense del país que debe concluir antes del 1 de enero de 2012.
En esta línea, El 27 de febrero de 2009, el recién elegido presidente de EEUU, Barack Obama, anunciaba una retirada gradual de tropas de combate estadounidenses hasta agosto de 2010 para reducir su número a entre 35.000 y 50.000 soldados que se dedicarán a tareas de asesoramiento y formación.
Hoy, con la retirada estadounidense de las ciudades se cumple un nuevo hito en el proceso de retirada estadounidense que, una vez más, pondrá prueba la capacidad del Ejército y la Policía iraquíes de mantener la seguridad en el todavía inseguro Irak.


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