Irak y protestas marcan viaje de Bush a Londres
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El presidente de Estados Unidos fue recibido por la reina Isabel II, quien le ofreció una exclusiva visita guiada por el castillo de Windsor. Al menos 2.000 personas se manifestaron contra la llegada del mandatario.
El dispositivo de seguridad fue impresionante, con cientos de policías movilizados en las calles del centro de Londres, que impidieron a los manifestantes marchar hacia Downing Street, donde Bush y su esposa Laura asistieron a una cena ofrecida por el primer ministro, Gordon Brown, y su esposa Sarah. Trece manifestantes fueron arrestados tras tratar de derribar el cordón de seguridad instalado por la policía para impedirles el paso, indicaron fuentes policiales.
Hoy, Bush y Brown sostendrán una reunión de trabajo centrada en el expediente nuclear iraní, el alza del precio del petróleo y los alimentos, e Irak.
Incluso antes de la llegada de Bush, sus colaboradores y Downing Street debieron desmentir versiones de desacuerdos entre Londres y Washington sobre el tema de la retirada de las tropas británicas de Irak.
No hay «ningún desacuerdo» con Estados Unidos sobre ese tema, afirmó una portavoz de Downing Street, tras una entrevista publicada ayer por el dominical «The Observer» en la que Bush advierte a Londres que no debería poner en riesgo los éxitos logrados por la coaliciónen Irak con una retirada prematura de sus tropas.
«No hay ningún desacuerdo entre nosotros, entre el presidente y el primer ministro Gordon Brown sobre este asunto, punto final», declaró el asesor nacional de seguridad, Stephen Hadley, a los periodistas que viajaban con Bush.
Versiones de la prensa británica sugirieron esta semana que Brown puede anunciar próximamente un calendario para la retirada de los más de 4.000 militares británicos que siguen en Irak.
El presidente estadounidense admitió en la entrevista que hay presiones, tanto sobre Estados Unidos como sobre Gran Bretaña, para que retiren sus tropas de ese país. Pero «nuestra respuesta es que no debería haber un calendario» para ello, dijo a «The Observer».
Bush agregó en la entrevistaque confía en que Brown «escuche a nuestros comandantes, para estar seguro de que los sacrificios hechos hasta ahora no se vuelvan vanos con una retirada».


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