Irán, firme, insiste con su plan nuclear

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Viena (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - En vísperas del vencimiento del plazo otorgado por el Consejo de Seguridad de la ONU, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, reiteró ayer que quiere resolver a través del diálogo el contencioso por las actividades nucleares de su país, pero insistió en que no acepta suspender el enriquecimiento de uranio como «condición previa».

El mandatario, citado por la televisión iraní «Al-Alam», rechazó el plazo de 60 días dado por el Consejo de Seguridad de la ONU a Irán para que suspenda el programa de enriquecimiento de uranio, y que expira hoy.

Ahmadinejad, en un discurso en la ciudad de Rasht, en el norte del país, también reafirmó que Teherán «acepta reanudar las negociaciones, pero con condiciones justas», añadió la fuente.

Aclaró, a este respecto, que su país sólo estará dispuesto a suspender el enriquecimiento de uranio cuando los países occidentales hagan lo mismo. «Nuestro pueblo quiere el diálogo y no tensión y enfrentamiento, pero ellos ( Occidente) condicionan el diálogo, y dicen que vamos a dialogar sobre el caso nuclear iraní, pero bajo la condición de que suspendáis vuestras actividades», dijo Ahmadinejad.

«¿Por qué vuestras enormes fábricas de producción de combustible pueden funcionar 24 horas del día, mientras que nuestras instalaciones tecnológicas recientemente fundadas deben estar cerradas?», se preguntó, mientras los asistentes al acto coreaban la frase: «La energía nuclear es nuestro derecho».

«Somos partidarios del diálogo, pero el diálogo debe ser en condiciones justas y si queréis aprovecharos de algunas entidades internacionales (Naciones Unidas) de forma injusta os digo que saldréis derrocados», agregó.

El gobernante hizo esta declaración mientras que el principal negociador iraní para la cuestión nuclear, Ali Larijani, se reunía en Viena con el director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el egipcio Mohamed el Baradei.

El encuentro ocurrió antes de que El Baradei entregue hoy un documento al Consejo de Seguridad, en el que constatará que Teherán aumentó el enriquecimiento de uranio. Esto podría conllevar un empeoramiento de las sanciones decididas por la ONU el 23 de diciembre de 2006 y cuyo plazo para ser aplicadas de forma agravada vencía esta semana.

La cuestión no deber ser « resuelta por la fuerza ni la presión, sino por la negociación», reiteró Larijani al término de la reunión con El Baradei.

Larijani explicó que, en su opinión, «la suspensión es una decisión política y no técnica», por lo que se impone «un diálogo constructivo».

Sin embargo, advirtió a Estados Unidos que no convierta la presión en un «combate de boxeo», al tiempo que subrayó que cualquier tentativa para forzar a Teherán a suspender sus actividades nucleares encontraría «una respuesta apropiada».

«Si quieren moverse hacia una cancha de boxeo, entonces también tendrán problemas por esa parte», aseguró Larijani, mientras un segundo portaaviones estadounidense llegaba a la región de Oriente Medio, como había anunciado en enero el presidente estadounidense, George W. Bush (ver vinculada).

El Baradei, por su lado, se mantuvo firme con su posición oficial: la necesidad de «una pausa», tanto en las actividades de enriquecimiento de uranio de Teherán como en las sanciones en su contra.

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