Teherán (ANSA, DPA, AFP) - Irán se manifestó ayer neutral del anunciado conflicto entre Irak y Estados Unidos, a pesar de que el gobierno iraní venía declamando una abierta oposición a los planes de George W. Bush de derrocar al régimen de Saddam Hussein y había planteado un frente diplomático común con los países árabes y musulmanes. «No colaboraremos con ninguna de las dos partes», expresó tajante el ministro de Defensa iraní, Ali Shamkhani.
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Ambos países asiáticos son integrantes del «eje del mal» sindicado por Bush como artífice del terrorismo mundial, y a pesar de su enemistad histórica y de la guerra que protagonizaron entre 1980 y 1988, habían tenido una postura coincidente en rechazar una intervención militar británico-estadounidense y en buscar la solidaridad internacional.
No obstante la prescindencia expresada, el encargado de Defensa iraní subrayó un dato no menor: Teherán no permitirá tomar parte de alguna acción militar en caso de guerra a los grupos armados opositores a Irak con actividad en Irán.
• Señal británica
El escaso consenso internacional que suscita el ataque a Irak, considerado «inevitable» por la Casa Blanca, parece ser el último puente de salvación para Saddam Hussein. El ministro de Exteriores británico, Jack Straw, cuyo gobierno es un aliado incondicional de Bush en este tema, dio una señal al tomar distancia del camino bélico. Anunció que «el problema central son los inspectores para el control de los armamentos: si Saddam Hussein los deja regresar sin condiciones, sin restricciones, si pueden hacer su trabajo correctamente, entonces la situación puede cambiar». Aunque una acción militar «continúa siendo una opción», aclaró Straw.
Ayer, por caso, el ministro de Defensa alemán, Peter Struck, declaró que «ni un soldado nuestro participará de esta aventura», mientras que el vicecanciller ruso, Viatcheslav Trubnikov, expresó que Rusia «no está de acuerdo con el objetivo de cambiar de régimen en Bagdad» porque Irak «condenó sin ambigüedades los atentados del 11 de setiembre y confirmó su repudio al extremismo». Conocedor de lo valioso del apoyo internacional, el gobierno iraquí lanzará en los próximos días una vasta acción diplomática. En una entrevista publicada ayer por el diario internacional árabe «Asharq», el vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, indicó que «EE.UU. está mandando a sus emisarios a algunos países árabes para empujarlos contra Irak. Nosotros también tenemos nuestra iniciativa hacia las naciones árabes, musulmanes y europeos». Uno de los primeros pasos de esta iniciativa será la visita a Moscú del canciller iraquí, Naji Sabri. «Si los norteamericanos toman Irak, el próximo país será Arabia Saudita o Egipto o Siria o El Líbano», advirtió Ramadan.
En tanto, un dirigente del opositor Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak (SCIRI), citado por el canal qatarí Al Jazeera, manifestó que su grupo rechazó una oferta de dinero y armas norteamericanas. El SCIRI, musulmán chiíta, es uno de los seis grupos de oposición contactados por Washington.
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