Teherán (ANSA, AFP) - En medio de informes que aseguran que altos miembros de la red terrorista Al-Qaeda se encuentran activos y refugiados en Irán, el gobierno de ese país lanzó ayer un fuerte desafío a los Estados Unidos, al advertir a la Casa Blanca que no se deje llevar por su «arrogancia» y asegurar que el sistema de defensa nacional de Irán «está preparado para repeler cualquier ataque».
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«Haremos todo lo que podamos para que ningún ataque y ninguna agresión sea lanzada contra ningún país, incluido el nuestro, pero si eso ocurre, naturalmente estaremos dispuestos a pagar el precio necesario y a defender nuestros intereses, integridad e independencia», dijo el presidente Mohammed Khatami durante una conferencia de prensa en Teherán.
El presidente iraní demandó a Washington que «aplique políticas realistas», y manifestó que espera que Irak «no sea atacado y que Estados Unidos no desafíe su suerte atacando otros países de la zona y se de cuenta de que su opinión pública no tolerará esta actitud mucho más».
Khatami acusó al gobierno de George W. Bush de ser «demasiado arrogante» al no prestar atención a los consejos de sus aliados. «Espero que Estados Unidos deje de lado su arrogancia y no inicie acciones que provoquen consecuencias negativas para el mundo entero», advirtió. Mientras, el viceministro de Defensa, Mohammed Shafie Rudsari, aseguró que las fuerzas iraníes «harán que el enemigo reconsidere sus planes de agresión».
Irán condenó desde un comienzo los atentados del 11 de setiembre, tras lo cual se produjeron aproximaciones inusuales entre los gobiernos de Washington y Londres con el iraní. Pero, en enero último Bush acusó a Irán de formar parte de un «eje del mal» junto a Corea del Norte e Irak, países a los que acusó de ser santuarios del terrorismo internacional y, por ende, posibles blancos de una ofensiva militar.
Irán, tradicional rival de los talibanes y de Al-Qaeda, anunció en febrero que había detenido y expulsado unos 150 simpatizantes o miembros de la organización terrorista a sus respectivos países.
• Contradicciones
Recientemente, desde el gobierno iraní habían salido señales contradictorias en referencia al anunciado ataque estadounidense. Los encargados de Defensa se manifestaron neutrales en caso de una invasión a Irak, pero días después el ministro de Exteriores, Hamid Reza Assefi, anticipó que esa prescindencia no sería tal. La versión sobre la complicidad entre Al-Qaeda y el gobierno iraní cobró más fuerza ayer en EE.UU., poniendo en guardia a la República Islámica. «Sabemos que Al-Qaeda está en Irán; el secretario de Defensa (Donald Rumsfeld) ha hablado de ello», dijo el vocero del Pentágono, Dave Lapan, confirmando una información publicada por «The Washington Post». El funcionario hizo referencia así a la versión del periódico que indicó que dos altos jerarcas de Al-Qaeda se encuentran amparados por Teherán.
Según el «Post», el egipcio Saif Al Adel y Mahfuz Uld Walid, alias «Abu Hafs, el mauritano», están en hoteles o casas de huéspedes de las ciudades fronterizas iraníes de Mashhad y Zabol. Adel es uno de los «terroristas más buscados» por el FBI, mientras que Walid podría haber muerto en enero pasado cerca de la ciudad afgana de Jost.
En respuesta, el vocero del ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Hamid Reza Assefi, afirmó que «algunos círculos estadounidenses adoptaron la mala costumbre de lanzar y de repetir tales acusaciones sin fundamento: esas personas no se encuentran en Irán». «The Washington Post» citó a «fuentes de servicios secretos árabes», que agregan que los mencionados tienen la misión de planificar nuevas acciones terroristas y dirigen a decenas de otros combatientes de la red.
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