París (AFP) - Un informe realizado por orden de varias empresas francesas y divulgado ayer reveló la «presión islamista» que sufren algunas firmas del país, vía un «proselitismo militante y contestatario».
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Este informe cita como ejemplo el descubrimiento de una «decena de lugares de oración clandestinos en el parque de Eurodisney, a las afueras de París, o el caso de una firma de transportes del aeropuerto Charles de Gaulle, que denunció que un grupo de musulmanes radicales estaba imponiendo su forma de trabajar al resto de empleados y amenazaba con huelgas sucesivas».
El informe, escrito por Eric Denecé, director de un centro francés de investigación, se elaboró a partir de entrevistas con policías, directivos de empresas o responsables políticos locales.
• Tres etapas
Según el texto, la estrategia del « impulso islamista» en las empresas pasa por tres etapas: el proselitismo religioso, el control de la comunidad musulmana que forma parte de la empresa y la puesta en entredicho de las reglas de funcionamiento de la firma para imponer en su lugar los valores islámicos. «Losejemplos abundan, aunque pocas empresas los quieren aceptar abiertamente», subrayó el texto. Un ejemplo flagrante son los supermercados importantes, donde los militantes islamistas quieren ocupar empleos como mensajeros, cajeros o encargados de seguridad, puestos clave en la comunicación de la empresa.
Al mismo tiempo, los empleados musulmanes son los «nuevos blancos de estos islamistas», según Denecé, quien subrayó cómo se ven amenazados por los radicales hasta tal punto de dejar el trabajo de un día para otro y sin dar ninguna explicación. El Islam es la segunda religión de Francia, un país de 62 millones de habitantes entre los cuales hay entre 4 y 5 millones de musulmanes, según cifras oficiales.
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