Jerusalén (EFE, ANSA, Reuters) - Tras la oferta del primer ministro israelí, Ariel Sharon, el ex premier Benjamin Netanyahu, no sólo exigió ayer la convocatoria de elecciones anticipadas para entrar en su gobierno como titular de Exteriores sino también la expulsión de Yasser Arafat de los territorios palestinos, y el rechazo a la creación de un estado palestino independiente.
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Así lo dijo el propio Netanyahu en una entrevista con la televisión pública israelí, que recoge la edición electrónica del diario «Yediot Aharonot».
Netanyahu, ex primer ministro de Israel entre 1996 y 1999, se reunió hoy con Sharon para responder a la oferta que este último le hizo el viernes para ser el ministro de Asuntos Exteriores en sustitución del laborista Shimon Peres.
En principio se había informado de que el ex jefe de gobierno condicionó su incorporación al Ejecutivo de Sharon a la celebración de elecciones anticipadas y a una declaración conjunta sobre que seguirán colaborando después de las elecciones internas por la jefatura del Likud, que ambos se disputan.
•Exigencia
No obstante, Netanyahu señaló en la entrevista con la televisión pública que también ha exigido a Sharon el exilio forzado de Arafat, la negativa de Israel a las demandas de EE.UU. de crear un Estado palestino, y la creación de una barrera de obstáculos físicos que impidan la entrada de palestinos suicidas en Israel.
Pero Sharon se ha comprometido con el presidente de EE.UU., George W. Bush, a no radicalizar su política hacia los palestinos incluso si la extrema derecha se incorpora a su gobierno, de lo que Netanyahu parece aprovecharse ahora para rechazar la oferta de aceptar la cartera de Exteriores, sin siquiera tener que decir que no.
•Verdugo
Netanyahu, que sorprendió a la opinión pública local al aceptar ese cargo en principio, podría convertirse así en el verdugo de su correligionario, a quien disputa la jefatura del bloque nacionalista Likud y con ello la candidatura a primer ministro en las próximas elecciones generales, previstas por ley para octubre de 2003.
«No es posible salvar el mercado israelí y sacar a la economía (de esta grave crisis) sin unas nuevas elecciones en las que el Likud duplique su fuerza (parlamentaria) y se vea liberado de las extorsiones políticas (de los partidos pequeños)», decía el comunicado que la oficina de Netanyahu difundió tras la reunión entre ambos en la última jornada.
En tanto, el ministro dimisionario, Shimon Peres, dijo que Sharon no podrá formar una nueva coalición gubernamental y se verá forzado a convocar elecciones. Según declaraciones del veterano político del Partido Laborista (PL) a la radio del ejército israelí, «no sé cómo se puede formar un nuevo gobierno» con la actual composición del Parlamento, en el que Sharon dispone de 55 diputados de los 120 que lo componen.
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