13 de mayo 2021 - 00:00

Israel mató a parte de la cúpula de Hamás en un bombardeo y escala el conflicto

En el tercer día de hostilidades, el Gobierno de Netanyahu extendió el estado de emergencia en las localidades cercanas a la Franja de Gaza. Alarma por los choques en ciudades mixtas.

DOLOR. Dos familias, una israelí y otra palestina, despiden los restos de sus familiares fallecidos durante la escalada. 

DOLOR. Dos familias, una israelí y otra palestina, despiden los restos de sus familiares fallecidos durante la escalada. 

Jerusalén - El movimiento terrorista armado Hamás anunció ayer la muerte de varios de sus comandantes por ataques aéreos israelíes en la Franja de Gaza. El anuncio se produce en medio del recrudecimiento del enfrentamiento que ya dejó 70 muertos en total, incluídos niños, y cientos de heridos.

Al cierre de esta edición, una nueva ráfaga de misiles caía sobre Tel Aviv. Videos publicados por usuarios en redes sociales mostraron el momento de un impacto en un edificio del centro de la ciudad costera.

Luego que el enviado de la ONU para Medio Oriente, Tor Wennesland, advirtiera el martes que la situación se encamina a una “guerra a gran escala”, el ejército israelí redobló sus bombardeos con misiles y disparos de artillería contra la Franja de Gaza y, según anunció, condujo varios asesinatos selectivos de líderes del movimiento terrorista Hamás, la fuerza que desde 2006 controla el interior de ese territorio pequeño, abarrotado con unos dos millones de habitantes y bloqueado por Israel y Egipto.

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En esos ataques, dos nuevos edificios de varios pisos fueron derrumbados. Según el Ministerio de Salud de Gaza, el saldo desde el lunes ya había ascendido a 65 muertos, entre ellos 16 niños, y más de 300 heridos, informó la cadena de noticias Al Jazeera.

Además, el servicio de inteligencia interior israelí, el Shin Bet, informó que mataron a una docena de milicianos de Hamás y destruyeron dos instalaciones de esa fuerza en las ciudades de Gaza y Khan Yunis.

Mientras tanto, en Israel, el ejército denunció que desde la madrugada al menos 180 cohetes palestinos fueron lanzados desde la Franja de Gaza a su territorio, aunque 40 no llegaron a cruzar la barrera de facto construida por Israel para separar ese pequeño territorio.

Los muertos en Israel por los cohetes lanzados desde la Franja ya suman siete, con el fallecimiento de un soldado cerca de la barrera entre ese territorio palestino y el sur israelí, y de un niño que había sido herido ayer y peleaba por su vida en un hospital en una ciudad cercana.

Mientras tanto, Israel se sumergía en escenas de caos y violencia con turbas de ciudadanos judíos y musulmanes atacándose mutuamente en ciudades donde la población palestina es significativa como Acre o Lod (ver página 17).

La televisión israelí transmitió la noche del miércoles imágenes impactantes de una turba de extrema derecha golpeando a un hombre -que consideraban árabe- hasta que quedó inconsciente en una calle de Bat Yam, cerca de Tel Aviv.

“La víctima del linchamiento está gravemente herida, pero estable”, dijo una fuente médica.

Algunos observadores temen que los disturbios civiles se intensifiquen. En varias ciudades mixtas del país manifestantes con banderas palestinas quemaron coches y propiedades, atacaron a automovilistas y se enfrentaron a la Policía.

Según el diario Haaretx, el Gobierno de Benjamin Netanyahu se concentra en prepararse para lo que a todas luces para una nueva y masiva ofensiva contra Gaza, como las de 2009 y 2014.

Primero descartaron la posibilidad de empezar a negociar una tregua ahora y luego el ministro de Defensa, Benny Gantz, pidió formalmente extender el estado de emergencia en todo el territorio israelí que esté a 80 kilómetros de la Franja de Gaza por dos semanas más. Esto implica evacuar familias y poner a toda la población en alertas por una posible intensificación del intercambio de hostilidades.

Decenas de personas resultaron heridas ayer en algunas ciudades del sur de Israel y unos pocas en Tel Aviv y los alrededores tras una nueva lluvia de cohetes palestinos.

La rápida escalada entre Israel y los principales grupos armados de Gaza no tardó en preocupar a los principales actores de la comunidad internacional involucrados históricamente en este conflicto.

En menos de 24 horas, Netanyahu habló primero con el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, y más tarde, con su par de ese país aliado, Joe Biden.

“Tuve una conversación con Bibi Netanyahu no hace mucho tiempo. Mi expectativa y esperanza es que esto se termine más pronto que tarde, pero Israel tiene derecho a defenderse cuando tiene miles de cohetes volando hasta su territorio”, contó el mandatario a periodistas en la Casa Blanca.

Pese a que la ONU teme que la escalada de los últimos días termine en “una guerra a gran escala” y la UE pidió “prevenir un conflicto más amplio”, las segunda reunión de ayer del Consejo de Seguridad convocada de manera urgente por este tema terminó sin acuerdo ni resolución.

Pese a este fracaso diplomático, la ONU, con la ayuda de Qatar y Egipto, está intentando abrir una mediación entre “las partes afectadas”, un eufemismo que demuestra la complejidad de la tarea ya que el enfrentamiento de Israel no es con la Autoridad Palestina (AP), el Gobierno de Mahmud Abás (Abú Mazen) con sede en Cisjordania, sino con Hamas en Gaza.

Rusia por su parte pidió la reunión urgente del Cuarteto para Oriente Medio, que también agrupa a la Unión Europea y a la ONU.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió durante una visita a Moscú la “desescalada” para proteger la vida de los civiles “que mueren en condiciones absolutamente inaceptables”.

“Debe hacerse todo lo posible para prevenir un conflicto más amplio”, añadió por su parte el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

La actual oleada de violencia comenzó tras los disturbios del fin de semana en la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar más sagrado del Islam, en Jerusalén Este, anexionado por Israel en 1967.

Los palestinos comenzaron a protestar por el inminente desalojo de Jersualén Este de decenas de familias para entregarles las viviendas a colonos israelíes.

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